La presencia de Victoria Villarruel en suelo mendocino generó una fuerte expectativa mediática, especialmente tras los recientes movimientos políticos en el Congreso de la Nación. Sin embargo, la vicepresidenta optó por una postura conciliadora y enfocada exclusivamente en la agenda productiva regional. Al llegar al evento organizado por COVIAR, subrayó que su objetivo primordial es "darle relevancia" a una festividad que cumple 90 años consolidando la marca país en el mundo.
Prioridad al sector productivo sobre la interna política
Ante las consultas de la prensa local sobre su relación con el presidente Javier Milei y el clima de inestabilidad que trasciende desde el entorno presidencial, Villarruel fue tajante al decidir no profundizar en el conflicto. "Son 90 años trabajando para crear una marca país, un producto del cual dependen muchos mendocinos", enfatizó, señalando que no tenía interés en desviar la atención de un momento tan significativo para la provincia. Con esta actitud, la titular del Senado buscó mostrarse alineada con los sectores del trabajo y la producción, marcando una agenda propia basada en la cercanía institucional.
"La mejor voluntad para servir al pueblo argentino"
Respecto a su vínculo con la Casa Rosada, la vicepresidenta cerró cualquier margen para la polémica inmediata al asegurar que de su parte existe "siempre la mejor voluntad" para cumplir con su rol. Su frase "me siento en casa" al referirse a Mendoza fue interpretada como un gesto de sintonía con el gobernador local y las autoridades del sector vitivinícola. La jornada de Villarruel continuará con la participación en los actos centrales de la Vendimia, donde se espera que mantenga este perfil de bajo conflicto político y alto perfil institucional.