Una fuerte tormenta afectó este martes al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), provocando serias complicaciones en el suministro eléctrico y la infraestructura urbana. Más de 25.000 usuarios se quedaron sin luz debido a la actividad eléctrica y las ráfagas de viento que, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), superaron los 80 km/h en los momentos más críticos del temporal.
El sistema eléctrico sufrió el mayor impacto por la tarde. Según los reportes de las distribuidoras, Edesur concentró la mayor cantidad de interrupciones con más de 22.000 afectados, mientras que Edenor registró más de 18.000 clientes sin servicio hacia el mediodía. La caída de ramas sobre el tendido eléctrico agravó la situación en diversos barrios porteños y localidades del conurbano.
Destrozos y ráfagas violentas
El viento generó la caída de árboles en puntos estratégicos como Ensenada, Parque Lezama y Villa Lugano, donde las ráfagas rondaron los 70 km/h. Estos incidentes no solo dificultaron la circulación vehicular, sino que también representaron un peligro para los transeúntes. Ante este escenario, las autoridades emitieron una serie de recomendaciones para minimizar riesgos en la vía pública.
Entre las medidas de seguridad difundidas, se pidió a los vecinos evitar transitar por calles anegadas, asegurar objetos en balcones y no manipular artefactos eléctricos que hayan estado en contacto con el agua. "No tocar cables caídos ni estructuras eléctricas en la vía pública" fue el pedido principal de los equipos de emergencia para evitar accidentes fatales.
Pronóstico y alivio transitorio
Para los conductores, se sugirió extremar precauciones debido a la reducción de la visibilidad y la modificación de las distancias de frenado por la calzada mojada. Las autoridades recordaron la importancia de conducir a baja velocidad y mantener las luces encendidas durante los episodios de precipitaciones intensas que marcaron la jornada.
De cara a los próximos días, el pronóstico anticipa una tregua. Entre el miércoles y el viernes predominaría el buen tiempo con temperaturas templadas. Sin embargo, el alivio sería momentáneo: se prevé un nuevo episodio de inestabilidad para la noche del viernes y la jornada del sábado, lo que mantiene en alerta a los organismos de prevención.