La jornada convoca a miles de fanáticos en todo el país, pero tiene su epicentro en Tucumán, donde se organizan eventos, concursos y promociones en más de 300 sangucherías, en el marco de la Semana del Sánguche de Milanesa.
Un homenaje con nombre propio
La elección de la fecha recuerda a José Norberto Leguizamón, conocido como “Chacho”, un referente de la cocina local que popularizó este clásico desde su local en la década del 70. Su fallecimiento, el 18 de marzo de 2010, motivó que la comunidad tucumana impulsara esta conmemoración, que comenzó a celebrarse en 2013.
La iniciativa fue promovida por el humorista Diego Viruel y la legisladora Carolina Vargas Aignasse, y con el tiempo trascendió las fronteras provinciales hasta convertirse en una celebración nacional.
Un clásico bien argentino
Aunque el concepto de “sándwich” tiene origen en Inglaterra, asociado a John Montagu, el sánguche de milanesa es una creación netamente argentina, con identidad propia.
Según el crítico gastronómico Pietro Sorba, este plato ocupa un lugar privilegiado entre las comidas favoritas del país, destacándose por su simpleza y sabor.
El secreto de un sánguche perfecto
La clave para lograr un buen sándwich de milanesa está en la calidad de los ingredientes y la técnica de preparación. De acuerdo con el cocinero Sebastián Galia, premiado en 2023, el secreto radica en el uso de especias propias y productos frescos.
Por su parte, el especialista en cocina regional Napoleón Castellote destaca que la receta tradicional incluye carne de nalga fina, marinada con huevo, ajo y condimentos, luego empanada y frita hasta lograr una textura crocante y dorada.
El sánguche se completa con pan tipo francés o flautita, lechuga, tomate, cebolla y aderezos como mayonesa o mostaza. Algunos suman huevo frito o salsa picante, aportando un toque personal.
En casa, los expertos recomiendan golpear bien la carne, usar pan rallado de calidad y freír en aceite bien caliente para obtener el equilibrio ideal entre crocancia y sabor.
Así, cada 18 de marzo, el país celebra mucho más que un plato: una tradición popular que forma parte de la identidad argentina.