Desde la noche de este martes 17 de febrero, con el comienzo de la Luna creciente, cientos de millones de musulmanes de todo el mundo dan inicio al Ramadán, el noveno mes del calendario islámico y uno de los períodos más sagrados para esta fe.
Qué es el Ramadán
El Ramadán conmemora el momento en que, según la tradición islámica, el Arcángel Gabriel reveló el Corán al Profeta Mahoma. Es considerado el cuarto pilar del Islam y se extiende por 30 días, hasta el jueves 19 de marzo.
Durante este mes, los musulmanes se abstienen de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde el amanecer hasta el atardecer. Este ayuno diario tiene como objetivo purificar el cuerpo y la mente, fortalecer la fe y desarrollar la solidaridad con quienes menos tienen.
La rutina durante el mes sagrado
La jornada durante el Ramadán comienza antes del alba con una comida ligera llamada Suhur, que permite afrontar el día de ayuno. Al caer el sol, se realiza la ruptura del ayuno o Iftar, un momento de reunión familiar y comunitaria que suele incluir dátiles y agua, siguiendo la tradición del Profeta, y luego comidas más completas con platos típicos de cada región.
Las noches también tienen un lugar especial: muchas mezquitas organizan cenas colectivas que fortalecen los lazos sociales y el apoyo comunitario.
La Noche del Destino
Una de las fechas más importantes dentro del Ramadán es la Noche del Destino (Laylat al-Qadr) , prevista para el miércoles 18 de marzo. Se considera la noche en que el Corán fue revelado a Mahoma, y los fieles la dedican a intensas oraciones y meditación espiritual, ya que se cree que es "mejor que mil meses" de devoción.
El final: Eid el-Fitr
El Ramadán concluye con la aparición de una nueva Luna creciente, que marca el inicio del Eid ul-Fitr o fiesta de la ruptura del ayuno, que en 2026 se celebrará el jueves 19 de marzo.
Es un día de alegría y reunión, en el que las familias se reúnen para compartir comidas festivas, intercambiar regalos y visitar a sus seres queridos. Una tradición central de esta jornada es el Zakat al-Fitr, una limosna obligatoria destinada a los más pobres, que garantiza que todos puedan participar dignamente de las celebraciones.