La reforma laboral quedó a un paso de convertirse en ley. Javier Milei logró que uno de los proyectos centrales de su agenda avance a un ritmo inusual: primero obtuvo la aprobación en el Senado; fue votado en la madrugada del viernes en Diputados con modificaciones y pocas horas después salió el dictamen de mayoría en la Cámara Alta. Ahora se encamina a la sanción definitiva el próximo viernes .
El trámite fue vertiginoso. En sesiones extraordinarias y en apenas un mes, el oficialismo consiguió ordenar una mayoría que parecía esquiva. En la Casa Rosada lo presentan como un éxito de la capacidad negociadora de Diego Santilli y de la flexibilidad que mostró la mesa política del Gobierno, integrada por Karina Milei, Manuel Adorni y Martín Menem. La prueba más concreta, subrayan, es que los gobernadores aportaron 24 votos clave para garantizar el avance del proyecto.
Un clima de tensión con el sector empresario
El único hecho que empañó ese escenario fue el cierre de Fate, la histórica fábrica de neumáticos que anunció el cese de operaciones y el despido de sus 920 trabajadores . La decisión empresaria tuvo fuerte impacto mediático justo cuando se discute la reforma laboral. La coincidencia temporal generó malestar en la Casa Rosada.
Milei intuye que la determinación de Javier Madanes Quintanilla no solo fue inoportuna, sino que también buscó producir un daño político al Gobierno. La reacción presidencial fue directa: lo acusó de ser "prebendario" y de "cazar en el zoológico" , en una crítica pública que marcó distancia con el empresario.
A partir de ese episodio, en Balcarce 50 resolvieron convocar a una conciliación obligatoria entre la empresa y el gremio para que la fábrica reabra sus puertas y los trabajadores continúen cobrando sus salarios. La decisión fue instrumentada por el secretario de Trabajo, Julio Cordero, quien llevó adelante la medida administrativa.
La definición política de Milei
La intervención oficial abrió interrogantes. Muchos se preguntaron si no resultaba paradójico que un gobierno libertario cuestionara a un empresario y, en los hechos, coincidiera con la postura del gremio, conducido por el trotskismo. En el oficialismo admiten que el paso del tiempo ayuda a enfriar los ánimos que se caldearon en las primeras horas del conflicto.
Más allá de la disputa puntual, el episodio dejó una definición política. Milei explicó que ser liberal no implica ser "pro empresa", sino respaldar el libre mercado. La frase buscó despejar interpretaciones y fijar un criterio: el Gobierno no está dispuesto a cerrar la economía ni a proteger a compañías que no se adapten al nuevo escenario.
La conclusión que transmiten en la Casa Rosada es que las empresas deberán adecuarse para sobrevivir y ganar competitividad.
El contexto económico
El mensaje a los industriales se da en un marco complejo para el sector fabril. Según datos de la Unión Industrial Argentina, el 36,3% de las empresas redujo su producción en el segundo trimestre de 2025 y se estima que más de 21.000 empresas cerraron en los dos primeros años de gestión de Milei, con una pérdida de unos 300.000 puestos de trabajo .
En ese escenario, desde el oficialismo insisten con que la reforma laboral traerá "mayor generación de empleo genuino, previsibilidad, dinamismo y libertad al mercado de trabajo" . Sin embargo, sectores industriales y pymes advierten que el escenario real es de caída de consumo y altas tasas de interés que dificultan cualquier proyecto productivo .
Lo que viene
El proyecto de reforma laboral, que ya recibió media sanción de ambas cámaras con modificaciones, volverá al Senado para su sanción definitiva el próximo viernes. De ser aprobado, se convertirá en ley y el gobierno buscará tenerlo reglamentado antes de marzo