La Feria Itinerante continúa consolidándose como una herramienta fundamental de desarrollo para la región, regresando este último sábado al emblemático Parque Güemes. El evento, que ya es un clásico de la agenda comunitaria, transformó el sector del Escenario Hermanos Ábalos en una vibrante vidriera para artesanos, productores y pequeños emprendedores que buscan visibilizar su trabajo.
Desde alimentos regionales con sabores típicos hasta artesanías elaboradas minuciosamente a mano, la oferta reflejó la riqueza del entramado productivo local. Este espacio no solo funciona como un punto de comercialización directa —eliminando intermediarios y favoreciendo el consumo interno— sino que también se erige como un ámbito de intercambio de saberes y tradiciones entre los vecinos.
Compromiso con el Medio Ambiente
Un aspecto destacado de la jornada fue la fuerte impronta ecológica de la feria. En paralelo a la venta de productos, se llevó a cabo una campaña de canje sustentable: los asistentes pudieron entregar botellas de plástico y aparatos electrónicos en desuso (RAEE) a cambio de plantines. Esta iniciativa busca incentivar la separación de residuos en origen y fomentar la forestación urbana en la ciudad termal.
La respuesta de la comunidad ante la propuesta ambiental fue sumamente positiva, recolectándose una importante cantidad de material que ahora recibirá el tratamiento adecuado, evitando que termine en basurales a cielo abierto.
Fortalecimiento de la Identidad Local
Más allá del impacto económico directo para las familias emprendedoras, la Feria Itinerante cumple un rol social clave al revalorizar las costumbres regionales. El encuentro en espacios públicos como el Parque Güemes permite fortalecer los lazos vecinales, generando un clima de participación que trasciende lo estrictamente comercial.
Desde la organización ratificaron que el cronograma de la feria continuará recorriendo distintos barrios y puntos estratégicos, manteniendo su esencia de accesibilidad y cercanía. Con cada edición, la propuesta reafirma que la unión entre la identidad cultural y la sustentabilidad es el camino para un crecimiento comunitario equilibrado y consciente.