La escalada de tensión en Medio Oriente impactó de lleno en el mercado global de hidrocarburos, elevando el barril de Brent un 16% en apenas una semana. Esta situación encendió las alarmas en Argentina, donde los analistas advierten que la brecha entre el precio local y el internacional se ha ensanchado considerablemente. Se calcula que por cada dólar que aumenta el crudo, el precio final en las estaciones de servicio debería ajustarse entre un 1% y un 1,3% para evitar distorsiones en la cadena de suministro.
El impacto del Brent y las rutas estratégicas
El salto en el precio responde principalmente a la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por donde circula el 20% del petróleo mundial. Debido al conflicto, el tránsito de petroleros ha caído un 90% en esa zona, lo que genera incertidumbre sobre el abastecimiento global. En este contexto, especialistas como Emilio Apud señalan que, con el Brent rondando los 80 dólares —unos 9 dólares por encima de los valores reflejados actualmente en los surtidores locales—, el ajuste potencial para los consumidores argentinos podría traducirse en subas de entre $150 y $200 por litro.
La postura de YPF y la producción récord en Vaca Muerta
A pesar de la presión externa, desde YPF —empresa que lidera el 55% del mercado minorista— han manifestado que no habrá traslados automáticos de estos picos internacionales al surtidor. La compañía utiliza un esquema de promedios móviles para amortizar la volatilidad y evitar cimbronazos bruscos, siempre y cuando el alza no se vuelva estructural durante varios meses. Paradójicamente, esta crisis externa coincide con un momento de producción récord de petróleo en Argentina, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, que en enero alcanzó su nivel más alto de extracción histórica con más de 4,2 millones de metros cúbicos.