El economista del Cyac, Federico Scrimini, aseguró que el país atraviesa un proceso de recesión profunda que vira peligrosamente hacia una depresión económica. En diálogo con Radio LV11, el especialista cuestionó la medición oficial de la inflación de febrero, que el Indec ubicó en 2,9%, argumentando que el cálculo se basa en una canasta de consumo desactualizada.
Según explicó Scrimini, el índice actual utiliza referencias del año 2004, lo que distorsiona la realidad de los gastos actuales. El especialista señaló que, si se aplicaran parámetros de consumo más recientes, la inflación real de febrero habría escalado al 3,8%, manteniendo una tendencia alcista que contradice el discurso de la gestión de Javier Milei.
El peso de los servicios públicos
Uno de los puntos más críticos señalados por el economista es el impacto de las tarifas en el presupuesto de las familias santiagueñas. “Años atrás, el gasto en luz apenas incidía en un 7% respecto a los ingresos del hogar. Hoy es uno de los rubros con mayor peso”, detalló Scrimini respecto al deterioro del poder adquisitivo.
Solo en el último mes, los servicios de agua, luz y gas registraron un incremento cercano al 7%. Esta suba, sumada a la inestabilidad del precio del crudo por conflictos en Medio Oriente, genera una "inflación de costos" que se traslada directamente a las góndolas y asfixia tanto al comercio como a la industria local.
Desplome en el sector industrial
Respecto a la actividad productiva, el referente del Cyac citó datos alarmantes sobre la utilización de la capacidad instalada. Alertó que el sector textil es uno de los más golpeados, operando apenas al 23% de su potencial, mientras que más del 75% de la maquinaria existente en el país se encuentra paralizada.
Este fenómeno, atribuido a la apertura de importaciones y la caída del consumo interno, ha derivado en la pérdida de puestos de trabajo de forma sostenida. “Se pierden puestos de trabajo por minuto en casi todos los rubros, con escasas excepciones como la minería o sectores del nivel primario”, sostuvo el economista durante la entrevista radial.
Metas oficiales bajo la lupa
Finalmente, Scrimini desestimó la posibilidad de alcanzar una inflación nula para el bimestre julio-agosto, como proyecta el Ejecutivo nacional. Para el especialista, la persistencia de los aumentos en combustibles y la inercia de los costos operativos hacen que sea "notoriamente imposible" que el índice descienda del 3% en el corto plazo.
La combinación de alta inflación con una caída dramática de la actividad industrial configura un escenario de depresión que, según el análisis, supera los niveles de inactividad registrados durante la pandemia. La falta de llegada de inversiones extranjeras y el cierre cotidiano de empresas locales profundizan la incertidumbre económica para lo que resta del 2026.