En el marco de las actividades de sensibilización realizadas en la Plaza Libertad, el programa "De mañana y sin apuro" recibió a la Dra. Nancy Pilán, médica especialista en diabetes y paciente con Parkinson. Su testimonio ofreció una perspectiva única: la de quien conoce la patología desde los libros de medicina, pero la enfrenta diariamente en su propio cuerpo.
La profesional explicó que esta afección neurológica, descrita originalmente por el Dr. James Parkinson, tiene su raíz en un déficit de dopamina. Este neurotransmisor es el encargado de enviar los mensajes entre neuronas para que el organismo funcione de manera armónica. Al escasear, se ven afectadas funciones vitales como el movimiento, el equilibrio, el habla y la respiración.
Ser médica y paciente: el desafío de la incertidumbre
Para la Dra. Pilán, el diagnóstico fue "un balde de agua fría" que comenzó con sutiles señales: dificultades para escribir, abotonarse una camisa o atar cordones. "Ser médica te da un saber que genera miedo por 'lo que vendrá'", confesó, recordando que el Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer.
Sin embargo, destacó que la clave para enfrentar esta condición "cruel y dolorosa" es el abordaje multidisciplinario. El acompañamiento de psicólogos, psiquiatras, profesores de educación física y la práctica de yoga son pilares fundamentales para compensar el deterioro físico y emocional.
Vivir "despacito" y la importancia de la inclusión
La doctora describió su día a día con una metáfora musical, haciendo referencia a la canción "Despacito". Aunque la enfermedad enlentece los procesos y obliga a abandonar ciertas actividades —como el manejo de vehículos o el baile prolongado—, abre la puerta a otras como el teatro, la pintura y las artesanías.
Un punto central de su relato fue el rol del entorno. "Mis pacientes saben que a veces hago crisis en el consultorio. Todos colaboran siendo conscientes", explicó. La inclusión real, según Pilán, nace del respeto a la limitación: desde la amiga que abre la puerta del auto hasta la familia que comprende que la lentitud no es falta de ganas ni depresión, sino una realidad biológica.
Santiago Manta PK: una red de contención
Sobre el final de la entrevista, la Dra. Pilán destacó la labor del grupo Santiago Manta PK (Parkinson), fundado por el Dr. Luis Alberto, la Dra. Graciela Estévez y su propia hija. Esta organización busca brindar apoyo a pacientes y familiares, fomentando espacios como el coro "La fuerza del corazón".
"Si me falta algo, lo puedo reponer desde otro lugar", concluyó la doctora, dejando un mensaje de esperanza para todos los santiagueños que atraviesan esta condición: la discapacidad no es sinónimo de infelicidad, sino un cambio de ritmo para seguir conectando con la vida a través de los sentidos.