El partido de ida por los 32vos de final de la Champions League entre Benfica y Real Madrid tuvo un desarrollo mucho más tenso de lo esperado. Lo que hasta ese momento era un duelo deportivo de alta competencia se transformó en un escándalo internacional cuando el astro brasileño Vinicius Jr. acusó al argentino Gianluca Prestianni de haberle proferido un insulto racista.
Golazo, baile y amonestación
La controversia comenzó con una jugada brillante. Vinicius Jr. abrió el marcador para el Real Madrid con un verdadero golazo, poniendo el 1-0 parcial en el marcador del Da Luz. Tras la conquista, el brasileño celebró con un baile frente al sector donde se ubicaba la hinchada local, un gesto que no cayó para nada bien en el banco del Benfica.
¡UFFF QUÉ LOCURA DE GOL! ¡VINI JR. CLAVÓ UN GOLAZO Y LO BAILÓ ANTE TODO BENFICA!
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Varios jugadores del equipo portugués, incluido el capitán y experimentado defensor argentino Nicolás Otamendi, reclamaron airadamente al árbitro lo que consideraron una provocación. Como resultado de esos reclamos y la consecuente discusión, el juez decidió amonestar al delantero del Madrid.
El cruce que detuvo el partido
Sin embargo, el momento más grave estaba por llegar. Instantes antes de que se reanudara el juego desde el círculo central, Vinicius se cruzó cara a cara con el juvenil argentino Gianluca Prestianni. De inmediato, el brasileño se dirigió al árbitro visiblemente alterado, denunciando que el exjugador de Vélez Sarsfield le había dicho "mono".
ATENCIÓN: tras un reclamo de Vini Jr., el árbitro hizo el gesto por un "incidente de racismo".
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La acusación paralizó el encuentro de inmediato. El colegiado, siguiendo el protocolo antirracismo establecido por UEFA y FIFA, detuvo las acciones y solicitó la intervención del VAR para revisar las cámaras y micrófonos del estadio en busca de pruebas sobre lo ocurrido.
Mientras Prestianni negaba rotundamente haber proferido insulto alguno, la situación se volvía insostenible. En un momento de máxima tensión, el goleador del Real Madrid se retiró hacia el banco de suplentes como gesto de protesta, generando la incertidumbre de si el partido podría continuar.
Silencio en el VAR y reanudación
Los minutos de espera se hicieron eternos en Lisboa. Desde la cabina del VAR, los encargados del protocolo revisaron minuciosamente todas las tomas disponibles. Finalmente, la conclusión fue contundente: no lograron encontrar ninguna prueba que acredite que el argentino le dijera "mono" a su colega brasileño.
Sin evidencias que sostuvieran la denuncia, el árbitro decidió reanudar el juego. Prestianni recibió una advertencia verbal y se reintegró al partido, ratificando su postura de inocencia. Las imágenes oficiales de la transmisión solo lograron captar un instante en el que el juvenil argentino se cubre la boca con su camiseta, aunque sin poder determinar el contexto de ese gesto.