El consumo masivo en la Argentina volvió a mostrar señales de debilidad en febrero y profundizó la tendencia negativa iniciada a comienzos de año. Según datos de la consultora Scentia, las ventas registraron una caída interanual del 3,4%, mientras que en la comparación mensual el retroceso fue aún más marcado, con una baja del 6,3% respecto de enero.
De esta manera, el primer bimestre de 2026 cerró con una contracción acumulada del 2,1%, en un contexto en el que la mayoría de los canales comerciales operaron en terreno negativo, reflejando el impacto de la pérdida de poder adquisitivo en los hogares.
Uno de los aspectos más relevantes del informe fue la marcada divergencia entre los distintos canales de venta. Mientras los formatos tradicionales evidenciaron caídas generalizadas, el comercio electrónico logró destacarse con un crecimiento interanual del 26,5%, consolidándose como el único segmento en expansión.
En contraste, los supermercados encabezaron las bajas con un descenso del 5,9%, seguidos por los autoservicios independientes (-3,8%) y los mayoristas (-3,6%). También se registraron retrocesos en el canal de farmacias (-2,9%) y en los comercios de cercanía del segmento K+T —almacenes y kioscos—, que cayeron 1,9% y confirmaron un cambio de tendencia tras varios meses de desempeño positivo.
El deterioro también se reflejó en los hábitos de compra. En los canales de autoservicio, que incluyen supermercados y comercios independientes, todas las categorías de productos mostraron caídas, evidenciando el impacto de la coyuntura económica sobre el consumo cotidiano.
Entre los rubros más afectados en grandes cadenas se destacaron las bebidas sin alcohol, con una caída del 12,3%, seguidas por los productos impulsivos (-10,3%), los perecederos (-7,5%) y las bebidas alcohólicas (-7,4%). También registraron descensos los artículos de higiene y cosmética (-7%), mientras que categorías básicas como desayuno y merienda (-3,7%), limpieza del hogar y ropa (-3,2%) y alimentos (-2,6%) cerraron el mes en terreno negativo.
En este escenario, la evolución de los precios aparece como un factor determinante. Si bien la inflación interanual medida por el INDEC alcanzó el 31%, los productos de consumo masivo aumentaron en promedio un 19,4%, lo que indica un menor ritmo de ajuste, aunque todavía insuficiente para sostener los niveles de demanda.
El informe deja en evidencia una brecha creciente entre el canal digital y los formatos físicos, en un mercado que continúa adaptándose a nuevas dinámicas de consumo, pero que aún enfrenta un escenario de contracción generalizada.