El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió al cruce de las crecientes críticas internas por el impacto económico del conflicto con una serie de publicaciones en su plataforma Truth Social. El mandatario calificó el alza de los precios del crudo como un sacrificio temporario y necesario para garantizar la seguridad nacional.
"El aumento a corto plazo de los precios del petróleo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear de Irán, es un precio muy pequeño a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo. ¡Solo los tontos pensarían lo contrario!", escribió Trump . En declaraciones a la cadena ABC News, el mandatario agregó: "Es un pequeño fallo. Tuvimos que tomar este desvío. Sabía exactamente lo que iba a pasar" .
La ofensiva retórica busca contener el desgaste político a ocho meses de las elecciones de medio término, donde los republicanos temen perder el control de una o ambas cámaras del Congreso si la inflación golpea nuevamente el bolsillo de los votantes .
El impacto real en los surtidores
Más allá de los intentos oficiales por relativizar la crisis, los números son contundentes. Según datos de la consultora AAA, desde el inicio de los combates hace una semana, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos ha subido un 16%, lo que representa un incremento de 47 centavos de dólar por galón, situándose en una media de 3,45 dólares por galón . Este es el promedio nacional más alto en más de dos años, y anula el progreso en una métrica clave que Trump había convertido en el eje central de su discurso sobre la asequibilidad .
El aumento del crudo y sus derivados revive el fantasma de una nueva espiral inflacionaria. Cuando el petróleo sube, el efecto se traslada rápidamente a los combustibles, al transporte y a los costos de producción de bienes y alimentos, lo que podría complicar el panorama económico de cara a los comicios .
La tormenta perfecta en los mercados energéticos
El trasfondo de las declaraciones de Trump es un escenario energético global al borde del colapso. El precio del crudo Brent superó este domingo los 103 dólares por barril, su nivel más alto desde mediados de 2022 . En poco más de una semana, desde que comenzaron los ataques conjuntos de Israel y EE. UU., el barril se ha encarecido cerca de un 44% .
La causa de esta escalada es múltiple. Por un lado, la elección de Mojtaba Jamenei para suceder a su padre como líder supremo de Irán desvanece las esperanzas de una pronta desescalada, ya que confirma la continuidad de la línea dura . Por otro, el conflicto ha paralizado virtualmente el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial. Productores como Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos han tenido que reducir drásticamente la producción ante la imposibilidad de dar salida a su crudo, con Irak llegando a recortes del 70% . En total, según JP Morgan, se han dejado de producir alrededor de cuatro millones de barriles diarios .
Las dudas internas y la gestión de la crisis
La contundencia del mensaje público de Trump contrasta con las preocupaciones que circulan dentro de su propia administración. Altos funcionarios, como el vicepresidente J. D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el general Dan Caine, habían expresado reservas iniciales sobre la posibilidad de abrir un frente bélico en Medio Oriente .
Una vez iniciado el conflicto, el equipo se ha visto forzado a gestionar las consecuencias económicas. La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, afirmó que Trump y su equipo de energía "tienen un sólido plan para mantener estables los precios del petróleo" . Sin embargo, a pesar de los esfuerzos y del debate en el G7 sobre una posible liberación de reservas estratégicas, los precios siguieron subiendo, lo que indica poca confianza del mercado en que la situación pueda resolverse rápidamente .