La charla de café, acortada por las bondades de la tecnología, unió los 12.000 kilómetros que separan a Santiago de la ciudad portuaria de Hamburgo. Gonzalo, oriundo del barrio Centro (zona de Buenos Aires y Catamarca) e hincha de Quimsa, recordó sus raíces ligadas al deporte y a su familia. "Me he criado en todas las divisiones de Quimsa, mi papá fue dirigente. Soy santiagueño de capital, nunca me había mudado hasta que el destino me llevó a Alemania hace 11 años", recordó el entrevistado.
Una valija, una mochila y el amor como motor
Como sucede con la mayoría de los santiagueños que residen en el exterior, el motivo de su partida fue el romanticismo. Gonzalo conoció en Santiago a una joven alemana que realizaba un voluntariado y, tras visitarla en Francia, decidió afincarse en el norte europeo. "Me enamoré. El santiagueño juega el rol del romanticismo, no se va tanto por trabajo sino por el corazón. Llegué con una valija y una mochila, sin familia y sin conocer a nadie más que a ella", relató sobre su arribo al continente europeo.
Hoy, a punto de cumplir 42 años, Gonzalo goza de una estabilidad que le permitió incluso recibir a su hijo de 18 años, oriundo de La Banda, quien recientemente se mudó con él. Profesionalmente, se desempeña en una clínica tras estudiar una especialidad que combina enfermería con terapia física y diabetes. "Trabajo en una estación de rehabilitación con personas que sufrieron accidentes fisiológicos o automovilísticos. Me costó mucho el alemán porque no soy de los idiomas, pero con los años y la motivación laboral pude aprenderlo", explicó.
"El Santiagueñazo": folclore en el Viejo Continente
Más allá de su trabajo en medicina, su gran pasión es la música. Junto a su hermano, Gonzalo organiza "El Santiagueñazo", un evento que se ha convertido en el faro del folclore en ciudades como Colonia, Frankfurt y Hamburgo. Por allí pasaron artistas como Peteco, los Coplanacu y Orellana Lucca. "Es el momento donde nos teletransportamos al pago por 24 horas. Compartimos con los hijos de Jacinto Piedra, como Grego Cantos que vive en Múnich. Es nuestra forma de mantener viva la llama de nuestros abuelos y amigos", destacó sobre su vínculo cultural.
La vida en Hamburgo y la nostalgia del pago
Gonzalo describió a Hamburgo como una ciudad "multicultural", donde el frío se combate con la calidez de los afectos. Aunque reconoció que el europeo es más reservado, destacó la fidelidad de sus amistades una vez ganada la confianza. "Extraño el olor a tierra de Santiago y el aire del pago. En diciembre estuve allá y caminé mucho. Aquí, cuando cae la nieve, la oscuridad se vuelve luminosa y el sentimiento de frío es menor. Me gusta el invierno, aunque se hace largo para un santiagueño de 40 grados", confesó con emoción.
Hacia el final de la extensa charla, Gonzalo mostró su jardín, donde ya prepara los festejos para su cumpleaños en mayo. Aseguró que, a pesar de los años fuera, Santiago del Estero estará en su corazón hasta el día que muera. "Alemania nos dio la oportunidad de formarnos y criar a nuestros hijos. Ya estoy preparando el rancho para el asado de mayo, con guitarreada y musiquita. Cuando vengan, los llevaré a comer milanesa de cerdo y una buena cerveza alemana", concluyó en su contacto con Radio LV11.