En diálogo con Nuevo Diario, el jefe del equipo de guardavidas de la provincia, Martín Cabral, explicó que el retiro del agua ha dejado un escenario de "inestabilidad inmediata". El sedimento fino y la arena que el río arrastró durante la creciente se encuentran depositados en áreas que antes estaban sumergidas, pero este material carece de firmeza.
Suelos "movedizos" y falta de compactación
"El suelo ahora es distinto. Hay que tener mucho cuidado porque toda esa arena no está compactada; es un peligro caminar o circular sobre él", detalló Cabral. Según el especialista, debe pasar un tiempo considerable para que el terreno recupere su solidez natural, por lo que pisar estas zonas de playa recién descubiertas puede provocar hundimientos accidentales.
Riesgos estructurales y ambientales
Además del estado del suelo, las autoridades señalaron otros dos factores críticos de riesgo:
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Desmoronamientos: La fuerza de la reciente crecida erosionó las orillas. "No deben acercarse a los bordos, porque hay zonas que todavía están en proceso de desmoronamiento activo", advirtió el coordinador.
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Presencia de fauna: El movimiento de camalotes y el reordenamiento del hábitat tras la bajante ha desplazado insectos y ofidios. Se recomienda no manipular ningún animal, ya que ante la invasión de su espacio pueden mostrar comportamientos defensivos.
Recomendaciones para la comunidad
Desde el cuerpo de guardavidas solicitaron a los vecinos evitar el ingreso a las zonas de playa. En el caso de los pescadores, se les pide extremar las medidas de precaución y evitar situarse en los bordes de las márgenes que presentan grietas o signos de inestabilidad.
"Los animales solo atacan cuando se sienten amenazados. Si ven colores fuertes en ofidios, están avisando algo", recordó Cabral, instando a mantener la distancia y respetar el proceso natural de reordenamiento del río para evitar incidentes lamentables en la zona más concurrida de la capital santiagueña.