El Banco Central de la República Argentina informó este domingo que la morosidad en los créditos destinados a las familias superó la barrera del 10 por ciento durante el mes de enero. Se trata del registro más elevado de los últimos años, marcando un nuevo récord histórico que refleja la dificultad de los hogares para afrontar sus compromisos financieros en un contexto de alta volatilidad económica.
Las líneas que financian el consumo directo, como los préstamos personales y los saldos de las tarjetas de crédito, son las que presentan el panorama más comprometido. Según el informe de la entidad monetaria, la falta de pago en estos segmentos se aceleró debido a la pérdida del poder adquisitivo del salario y la actualización de las cuotas, que en muchos casos han superado la capacidad de ahorro de los deudores.
Impacto en el sistema bancario
Los analistas de la City advierten que esta suba del indicador de irregularidad crediticia obliga a las entidades bancarias a aumentar sus previsiones por riesgo de incobrabilidad. "Es un síntoma del agotamiento del financiamiento mediante el plástico para gastos corrientes", señalaron fuentes del sector financiero local. La tendencia muestra que muchas familias han comenzado a priorizar el pago de servicios básicos por encima de la cancelación de resúmenes bancarios.
Perspectivas para el primer trimestre
Para los meses de febrero y marzo, se espera que el índice de morosidad mantenga una inercia alcista debido a los gastos estacionales vinculados al inicio del ciclo lectivo. Ante esta situación, algunas entidades financieras han comenzado a ofrecer planes de refinanciación a tasas preferenciales para evitar que la cadena de pagos se corte definitivamente. Los especialistas recomiendan a los usuarios evitar el pago mínimo de las tarjetas para no entrar en una espiral de deuda difícil de sostener.