El Papa Francisco volvió a alzar su voz este domingo durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, para referirse a la crítica situación que atraviesa Oriente Medio. Ante miles de fieles que desafiaron el clima nublado en el Vaticano, el Pontífice calificó la persistencia del conflicto armado como una "vergüenza para la humanidad" y un signo de la incapacidad de las naciones para resolver diferencias mediante la diplomacia.
Con la mirada fija en los recientes bombardeos que afectaron zonas civiles, Francisco subrayó que la violencia nunca es el camino hacia la seguridad. "Cada día de guerra es un paso atrás en la civilización", expresó el Santo Padre, quien también manifestó su dolor por el creciente número de víctimas inocentes, especialmente niños y ancianos que se encuentran atrapados en las zonas de combate.
El llamado a la comunidad internacional
El líder de la Iglesia Católica hizo un llamamiento directo a los líderes mundiales para que detengan el suministro de armamento y busquen una salida negociada. Según sus palabras, el silencio de los poderosos ante el sufrimiento de los pueblos es una complicidad que la historia no olvidará. Francisco pidió que se abran corredores humanitarios seguros para que la ayuda básica pueda llegar a las ciudades más castigadas por la ofensiva.
Oración por la paz
Hacia el final de su intervención, el Papa invitó a todos los presentes a unirse en una plegaria silenciosa por la reconciliación. "La paz es posible si hay voluntad de escuchar al otro", concluyó, reafirmando que el Vaticano mantiene sus canales diplomáticos abiertos para cualquier intento de mediación. Sus palabras resuenan en un contexto de máxima tensión global, donde los mercados y la política internacional observan con temor el avance de las hostilidades.