Mientras en Argentina se debate la posibilidad de extender la jornada laboral hasta 12 horas, el Senado de México aprobó este miércoles por unanimidad una reforma constitucional que reduce la semana laboral de 48 a 40 horas. La iniciativa, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, beneficiará a unos 13,5 millones de trabajadores formales y establece una implementación gradual que deberá completarse en 2030.
La Cámara Alta mexicana avaló el dictamen con 121 votos a favor y ninguno en contra en lo general y en los artículos no reservados. Con esta aprobación, el proyecto superó la instancia clave en el Senado y ahora pasará a la Cámara de Diputados para su discusión y eventual sanción definitiva.
Cómo será la reducción gradual
La reforma modifica el artículo 123, Apartado A, de la Constitución mexicana para establecer de manera explícita la jornada máxima de 40 horas semanales tanto en la Carta Magna como en la Ley Federal del Trabajo.
El texto aprobado dispone que la reducción será paulatina:
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2026: Período de adecuación para empresas y trabajadores.
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A partir de enero de 2027: se restarán dos horas por año.
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Enero de 2030: se alcanzará el objetivo de las 40 horas semanales.
Sin reducción de sueldos ni prestaciones
Uno de los pilares de la reforma es que la disminución de horas no implicará reducción de sueldos, salarios ni prestaciones. Asimismo, incorpora la prohibición de que menores de edad realicen horas extra. El derecho a un día de descanso por cada seis días de trabajo, con salario íntegro, se conserva en los términos vigentes.
Durante el debate parlamentario, el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, Óscar Cantón, sostuvo que la reforma "va a proteger el ingreso" y remarcó que la reducción no afectará las remuneraciones. "Queremos que sea un derecho blindado en la Constitución que no depende de la voluntad de nadie", afirmó, al señalar que se trata de una demanda histórica del movimiento obrero.