El comerciante remarcó que este escenario complica seriamente la continuidad de los negocios. Con costos fijos que se mantienen elevados y menores ingresos, los supermercados se ven obligados a ajustar gastos, reducir horarios y recurrir a financiamiento para poder sostenerse. “Es un desafío permanente. Hoy el rubro no es rentable como antes y cada mes se hace más difícil”, sostuvo.
Uno de los principales cambios que observan desde el sector es la modificación en la forma de comprar. Según explicó Ciappino, el consumidor dejó de hacer compras grandes y ahora prioriza el precio por encima de cualquier otro factor. “Hoy se vende lo mínimo. La gente apunta a comprar lo más barato, lo poco que puede llevar día a día. Ya no hay compras semanales, hay compras diarias”, señaló. En esa línea, agregó que “si hablamos de alimentos, no se salva nadie. Hay caídas en todos los rubros”.
Entre los productos más afectados, mencionó especialmente la carne y los lácteos, dos rubros que registraron fuertes aumentos. “El consumo de carne es el que más ha caído, y en contraposición es lo que más aumenta. Son valores que no recuerdo haber visto con estos incrementos. La gente busca reemplazarla con pollo o cerdo”, explicó. También remarcó que “los lácteos han caído muchísimo, es un rubro que no ha parado de aumentar y eso impacta directamente en el consumo”.
El comerciante advirtió que este contexto complica la sostenibilidad de los negocios. “Hoy nuestros rubros no son rentables porque los costos fijos siguen siendo altos y las ventas son cada vez menores. Es un desafío día a día mantener el negocio”, expresó. En ese sentido, detalló que debieron ajustar el funcionamiento del comercio. “Estamos buscando achicar gastos, disminuir horas de trabajo, sobre todo en horarios donde ya no hay movimiento, y tratando de cumplir con los compromisos como se pueda”.
Otro dato preocupante es el aumento de la morosidad entre los clientes, algo que antes no era tan frecuente. “Hay una morosidad importante en las cuentas corrientes. Lo más grave es ver gente que compra alimentos en cuotas. Estamos hablando de algo realmente delicado”, sostuvo Ciappino.
Finalmente, el comerciante vinculó esta situación con la pérdida del poder adquisitivo. “Todo esto responde a una crisis económica que afecta directamente al consumo. La gente prioriza el precio porque el bolsillo ya no alcanza”, concluyó.