Una mujer en Reino Unido denunció una sorprendente situación luego de realizar un pedido de alitas en una sucursal de la cadena de comida rápida KFC. Al abrir la caja con su comida, se encontró con algo totalmente inesperado: la cabeza completa de un pollo, con ojos y pico, cubierta de masa frita.
La clienta, identificada como Gabrielle, decidió compartir lo ocurrido en una reseña en internet. Allí calificó su experiencia con dos estrellas y relató el desagradable momento. “Encontré una cabeza de pollo frito en mi comida”, escribió junto a la fotografía del hallazgo. La imagen rápidamente comenzó a circular en redes sociales, donde generó miles de reacciones entre usuarios sorprendidos e indignados.
Ante la viralización del caso, la empresa emitió un comunicado en el que pidió disculpas por lo sucedido. Desde la cadena señalaron que se trató de un error extremadamente inusual dentro del proceso de preparación de los alimentos.
Asimismo, la compañía informó que, tras el incidente, se revisaron los procedimientos de control en la cocina y se reforzó la capacitación del personal para evitar que una situación similar vuelva a repetirse. El episodio reavivó el debate en redes sociales sobre los procesos de producción y control de calidad en las grandes cadenas de comida rápida.