El dirigente conservador José Antonio Kast asumió formalmente la Presidencia de Chile durante una ceremonia solemne realizada en el Congreso Nacional, en la ciudad de Valparaíso. En el acto protocolar, el mandatario recibió la banda presidencial y la histórica piocha de O’Higgins de manos del presidente saliente, Gabriel Boric. Con este traspaso, Kast inicia un mandato que se extenderá hasta marzo de 2030, respaldado por haber obtenido más del 58% de los votos en el balotaje de 2025, la cifra más alta en la historia republicana del país vecino.
Presencia argentina en Valparaíso
La jornada contó con una nutrida lista de invitados internacionales, entre quienes se destacó la presencia del presidente argentino Javier Milei, quien asistió acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La delegación argentina captó la atención de la prensa chilena, reflejando la relevancia de la relación bilateral en este nuevo ciclo político. También se hizo presente la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, junto a otros líderes regionales que acompañaron el inicio del nuevo gobierno.
Los símbolos del traspaso
El traspaso de mando cumplió con todas las formalidades de la tradición chilena. Gabriel Boric se despidió de la sede de gobierno en La Moneda a primera hora para trasladarse hacia la Quinta Región, donde entregó los atributos del poder en un clima de respeto institucional. Tras la interpretación del himno nacional, el nuevo presidente saludó a las autoridades locales y extranjeras, marcando el fin de una era y el comienzo de una gestión que promete priorizar la estabilidad económica y el control migratorio.
Seguridad y primeras definiciones
Antes de ingresar al recinto, Kast se refirió a un grave incidente policial ocurrido en Puerto Varas, donde un carabinero resultó baleado. Ante este escenario, el mandatario fue tajante y ratificó uno de los pilares de su plataforma electoral: “Aplicaremos mano dura contra la delincuencia”, sentenció. Sus primeras declaraciones confirman un viraje hacia posiciones más conservadoras en Chile, buscando dar respuesta a las crecientes demandas sociales en materia de seguridad y orden público.