La relación entre Javier Milei y Donald Trump pasa de las redes sociales a la diplomacia activa. El presidente argentino viajará este jueves 19 de febrero a Washington para participar del primer encuentro del "Board of Peace" , un foro internacional impulsado por el líder republicano.
La convocatoria llega en un momento clave para la política exterior argentina. En las últimas semanas, ambos países avanzaron en entendimientos bilaterales vinculados a la explotación de minerales críticos como el litio y el cobre, además de un marco comercial que ya generó ruido en la región.
El club de Trump por la paz
El "Board of Peace" se presenta como un espacio alternativo a los organismos multilaterales tradicionales. Sin embargo, su lanzamiento no fue el esperado por la Casa Blanca. Países europeos, junto con potencias como China y Rusia, declinaron la invitación.
En América Latina, la mayoría de los gobiernos tampoco confirmaron su presencia. Italia anunció que participará solo en calidad de observador, rechazando incorporarse como miembro pleno. El nuevo foro ya fue criticado por analistas y dirigentes políticos en Estados Unidos, que lo ven como una competencia directa a las Naciones Unidas.
La tensión con Brasil que crece
El viaje de Milei no solo tiene como telón de fondo la cumbre internacional. También expone las fisuras que los acuerdos bilaterales con EE.UU. generaron al interior del Mercosur. Fuentes diplomáticas brasileñas confirmaron que Itamaraty analiza si los entendimientos en materia arancelaria y regulatoria violan las normas del bloque.
Desde la oposición argentina, advierten sobre el impacto económico y geopolítico de esta estrategia. El oficialismo, en cambio, defiende el fortalecimiento del vínculo con Washington como una vía para atraer inversiones y consolidar respaldos financieros en un contexto de crisis.
El historial de Milei con los foros internacionales
No es la primera vez que el mandatario argentino participa de espacios alternativos a la diplomacia tradicional. Desde su llegada al poder, Milei priorizó los vínculos con líderes afines a su ideología liberal, como Nayib Bukele o Jair Bolsonaro, y mostró su rechazo a organismos como la ONU o el Foro de Sao Paulo. Este nuevo capítulo en Washington profundiza esa línea y lo coloca en el centro de la geopolítica global.