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"Que se jodan": la tenista Destanee Aiava anunció su retiro y denunció racismo, misoginia y homofobia en el circuito

16/02/2026

La tenista australiana Destanee Aiava, de 25 años, anunció su retiro del circuito profesional con un durísimo comunicado en el que denunció racismo, misoginia y homofobia en el ambiente del tenis. "Quiero mandarles un enorme 'que se jodan' a todos los que me hicieron sentir menos", expresó.

La tenista australiana Destanee Aiava fue la primera jugadora nacida en el año 2000 en disputar un Grand Slam.

El tenis mundial se vio sacudido por un mensaje inusual y descarnado. La australiana Destanee Aiava, de 25 años, comunicó su retiro definitivo del circuito profesional a través de una carta publicada en sus redes sociales. Lejos de ser una despedida protocolar, la jugadora utilizó el texto para realizar durísimas denuncias contra la estructura del deporte, al que comparó con un "novio tóxico", y apuntó contra sectores que, según su testimonio, fomentan una cultura de exclusión y maltrato.

El comunicado, que rápidamente se volvió viral, expone el costado más oscuro de la alta competencia y reabre el debate sobre la salud mental y el trato hacia las minorías en el circuito.

"Que se jodan": el descargo contra la comunidad del tenis

En un tono confrontativo y sin medias tintas, Aiava dedicó un párrafo especial para aquellos que, dentro del ambiente, contribuyeron a su desgaste emocional. "Quiero mandarles un enorme 'que se jodan' a todos los miembros de la comunidad del tenis que alguna vez me han hecho sentir menos", lanzó la tenista en su carta, visibilizando el costo psicológico de años de competencia en la élite.

La jugadora no se limitó a señalar malos tratos generalizados, sino que denunció la existencia de prácticas concretas de discriminación. Según su relato, fue víctima de "racismo, misoginia y homofobia" a lo largo de su carrera. Aiava, de origen samoano y nacida en Melbourne, afirmó que ser parte de una minoría étnica y cultural la expuso a múltiples formas de violencia simbólica y explícita, tanto dentro como fuera de la cancha.

"Detrás de los trajes blancos y las tradiciones, hay una estructura hostil que no admite a quienes se apartan del molde dominante", denunció la atleta, en una crítica directa a la idiosincrasia del tenis profesional.

El acoso y el precio de la élite

Más allá de los conflictos internos con la dirigencia o colegas, Aiava también hizo hincapié en el acoso sufrido por parte de apostadores y usuarios anónimos en redes sociales. La tenista reveló que recibió amenazas de odio y de muerte, así como comentarios constantes sobre su cuerpo y su rendimiento, factores que afectaron gravemente su autoestima y alteraron su vínculo con el deporte.

Aiava llegó a ser un nombre conocido en el circuito precozmente. En 2017, con apenas 17 años, se convirtió en la primera jugadora nacida en el año 2000 en disputar el cuadro principal de un Grand Slam, al recibir una invitación para el Australian Open. A lo largo de su carrera, alcanzó el puesto 147 del ranking WTA y conquistó 24 títulos en el circuito ITF. Sin embargo, la consolidación en la élite nunca llegó.

La propia tenista reconoce que el salto a las grandes ligas se produjo antes de tiempo. "No estaba preparada y era peligrosamente ingenua ante las consecuencias de confiar en la gente equivocada", reflexionó sobre aquel episodio crucial en su adolescencia.

El costo personal: salud, familia y autoestima

La carta de Aiava no solo detalla los problemas externos, sino que también profundiza en las huellas que la competencia dejó en su interior. La deportista enumeró los aspectos de su vida que se vieron afectados: "Mi relación con mi cuerpo. Mi salud. Mi familia. Mi autoestima", escribió, en un balance personal que resultó más pesado que los logros deportivos.

"Tampoco sabía quién era fuera del tenis ni cuál era mi verdadera pasión. Buscaba constantemente algo que me diera paz en lugar de tristeza", admitió, graficando el vacío existencial que le generó una carrera construida sobre la base de la exigencia y la presión.

En un tramo de su despedida, confesó que muchas veces siguió jugando por un sentido de obligación: "A veces seguí porque sentía que me debía no solo a mí misma, sino a todos los que me habían ayudado a lo largo de mi carrera, intentar volver a donde (en teoría) pertenecía".

Un mensaje para su comunidad y el futuro del tenis

En medio de las duras críticas, Aiava reservó un espacio para dedicar palabras a la comunidad de las Islas del Pacífico, en especial a Samoa, tierra de sus raíces familiares. La tenista expresó sentirse parte de una minoría poco representada y señaló que compitió "en un escenario que no fue diseñado para personas como yo".

A pesar de todo, la australiana dejó un mensaje de aliento para las nuevas generaciones, asegurando que su intención fue abrir caminos para que los niños y niñas de su comunidad puedan llegar al deporte de alto rendimiento en el futuro.

Hasta el momento, ni la WTA ni la ITF han emitido declaraciones oficiales ante las graves acusaciones realizadas por la jugadora. Sin embargo, el testimonio de Destanee Aiava ya reavivó el debate global sobre la salud mental, la inclusión y las presiones que enfrentan los deportistas de minorías étnicas y culturales en circuitos tradicionalmente cerrados como el tenis.

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