25 de abril de 2026
🌤️ Cargando clima…
RADIO EN VIVO YOUTUBE
Dólar Oficial Dólar Blue Euro Real BTC ETH USDT
← Volver

Irán enfría el intento de mediación en Pakistán mientras Trump insiste en un acuerdo

24/04/2026

Teherán negó una reunión con enviados de EE. UU. en Islamabad, aunque confirmó contactos con Pakistán por la mediación.

La posibilidad de reactivar un canal diplomático para frenar la guerra en Oriente Próximo volvió a escena esta semana, pero lo hizo envuelta en contradicciones y mensajes cruzados.

Mientras Washington anunciaba el envío de emisarios a Pakistán para retomar negociaciones con Teherán, el Gobierno iraní salió a negarlo de forma explícita, introduciendo incertidumbre sobre el alcance real de la mediación.

El episodio retrata un momento de alta volatilidad diplomática, en el que gestos y desmentidas conviven con una presión militar y económica que sigue escalando.

Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baqaei, aseguró que no existe una reunión programada entre la delegación iraní y representantes del Gobierno estadounidense en Islamabad.

Según explicó, el canciller Abbas Araghchi —ya presente en la capital paquistaní— mantendrá conversaciones únicamente con autoridades de alto nivel de Pakistán, en el marco del rol mediador de ese país, pero no con enviados de Estados Unidos. La declaración desmintió de plano los anuncios previos de la Casa Blanca y puso en duda la inminencia de una segunda ronda de negociaciones bilaterales.

La negativa iraní contrastó con el discurso de Washington. El presidente Donald Trump confirmó que sus asesores Steve Witkoff y Jared Kushner viajarían a Pakistán con el objetivo de “mover la pelota hacia un acuerdo” y aseguró públicamente que Irán desea explorar una salida negociada al conflicto. La Casa Blanca había presentado el viaje como una oportunidad para destrabar el diálogo en medio de un frágil alto el fuego y temores crecientes por el impacto global del enfrentamiento.

La confusión diplomática no es nueva. A comienzos de abril, Islamabad ya había sido sede de conversaciones indirectas y directas entre delegaciones de alto nivel de ambos países, con participación activa del primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif.

Aquellos contactos, sin embargo, terminaron sin un acuerdo, especialmente por desacuerdos sobre las sanciones, la apertura del estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní. Fuentes iraníes reiteraron entonces su desconfianza estructural hacia Estados Unidos, una línea que vuelve a emerger en el actual intercambio.

En este nuevo intento, Irán optó por bajar las expectativas y subrayar que su agenda en Pakistán es más amplia que un eventual contacto con Washington. Araghchi, de hecho, enmarcó su viaje en una gira regional que incluye también Mascate y Moscú, con el objetivo de coordinar posiciones y explorar salidas multilaterales al conflicto.

Según fuentes citadas por medios internacionales, Pakistán actuaría como intermediario indirecto, transmitiendo propuestas iraníes a Estados Unidos, sin necesidad de una mesa directa.

Pese a ese enfoque prudente desde Teherán, Trump redobló la apuesta pública. A última hora del viernes, afirmó que Irán estaba “haciendo una oferta” y que existía una ventana de oportunidad para un acuerdo si el régimen iraní aceptaba condiciones “verificables y significativas”, incluyendo el abandono de cualquier ambición nuclear. En la misma línea, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostuvo que la presión militar y económica se mantendrá “el tiempo que sea necesario” para forzar a Irán a elegir el camino de la negociación.

La diplomacia, sin embargo, avanza en paralelo a medidas de máxima coerción. En las últimas horas, Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra empresas y buques cisterna vinculados a la exportación de petróleo iraní, profundizando el cerco económico sobre Teherán.

El Pentágono confirmó además que el bloqueo naval sobre los puertos iraníes sigue plenamente vigente y que no hay planes inmediatos para aliviarlo, una decisión que mantiene en vilo a los mercados energéticos y a los países dependientes del tránsito por el golfo Pérsico.

El punto más sensible sigue siendo el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte clave del comercio mundial de petróleo y gas. Las operaciones militares y el control intermitente del paso marítimo elevaron la tensión geopolítica y empujaron al alza los precios internacionales del crudo, alimentando temores inflacionarios y riesgos de desaceleración global.

Desde Washington, Hegseth criticó además a los aliados europeos por no implicarse con mayor firmeza en los esfuerzos para garantizar la reapertura estable del estrecho.

Este cruce de señales revela una estrategia dual de la Administración Trump: mostrar disposición al diálogo mientras endurece el castigo económico y militar para mejorar su posición negociadora. En Teherán, en cambio, la narrativa combina una apertura táctica a la mediación con un mensaje claro de autonomía y cautela, evitando conceder legitimidad política a un canal directo con Estados Unidos bajo presión.

Lee también:
¿Tenés alguna duda?
Asistente LV11