La industria manufacturera argentina atraviesa un escenario de fragilidad inédito. Según el último informe de la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) publicado por el Indec, el primer bimestre de 2026 cerró con un promedio de uso del 54,1%. Esta cifra no solo representa una caída frente a años recesivos previos, sino que se posiciona como el arranque de año más bajo desde que comenzó la serie estadística en 2016.
El fenómeno es multicausal, pero encuentra sus raíces principales en la combinación de una fuerte retracción del consumo —producto de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios— y la reciente apertura importadora. En febrero, la contracción del sector anotó un 8,7% interanual, confirmando que casi la mitad del potencial productivo del país permanece ocioso. Ni siquiera durante el inicio de la pandemia en 2021 (57,4%) o tras la devaluación de 2024 (55,9%) se habían registrado niveles de actividad tan deprimidos.
Impacto directo en el empleo y la inversión
La subutilización de las plantas fabriles tiene un correlato inmediato en el mercado laboral. Según datos del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino), la industria manufacturera ha perdido 68.800 puestos de trabajo registrados desde noviembre de 2023 hasta enero de 2026, lo que representa una caída del 5,8% en la dotación de personal del sector.
Especialistas advierten que este indicador es una señal de alerta para la inversión privada. Para que una empresa considere ampliar sus instalaciones o adquirir nueva tecnología, el nivel de utilización debería rondar idealmente entre el 70% y el 80%. Con un promedio cercano al 54%, el horizonte de nuevas inversiones parece lejano, ya que las compañías se enfocan hoy en sostener los costos de estructuras que funcionan a media máquina.
Perspectivas de un sector en recesión
El informe del Indec detalla que tanto enero como febrero de este año marcaron récords negativos individuales. Aunque febrero mostró un leve repunte técnico (54,6% frente al 53,6% de enero), la comparación mensual no permite hablar de recuperación debido a las diferencias estacionales que el organismo aún no corrige en esta serie.
La industria, históricamente uno de los motores de la economía argentina y generadora de empleo de alta calificación, enfrenta el desafío de sobrevivir en un mercado interno debilitado y un escenario de mayor competencia externa. Sin una reactivación del consumo que traccione la demanda de productos nacionales, la posibilidad de ver las chimeneas funcionando a pleno sigue siendo, por ahora, una expresión de deseos.