El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó este jueves desde Zúrich que el organismo no planea modificar las sedes de los partidos de la selección de Irán durante el próximo Mundial 2026. La declaración surge luego de que la federación asiática iniciara gestiones para evitar competir en territorio estadounidense, citando preocupaciones de seguridad y dificultades con la tramitación de visas.
"La FIFA no puede resolver los conflictos geopolíticos, pero estamos comprometidos a usar el poder del fútbol para tender puentes", expresó Infantino durante la reunión del Consejo. El dirigente fue tajante al señalar que no hay lugar para alteraciones en el cronograma ya establecido para el torneo que se desarrollará entre el 11 de junio y el 19 de julio.
El respeto al calendario oficial
Desde la FIFA subrayaron que el contacto con las 48 federaciones participantes es constante, pero que el espíritu de juego limpio implica competir según lo previsto desde el 6 de diciembre de 2025. "Ya tenemos un calendario y deseamos que la Copa Mundial se celebre según lo anunciado", enfatizó el mandatario, descartando la posibilidad de que los encuentros de Irán se trasladen a México.
La postura del organismo refuerza la idea de que los compromisos deportivos deben primar sobre las diferencias políticas entre naciones. En la historia de los mundiales, ningún seleccionado en los últimos 75 años ha rechazado participar en la competencia tras haber obtenido su clasificación en el campo de juego.
El fixture de Irán en Estados Unidos
La selección iraní, actualmente en el puesto 20 del ranking mundial, afrontará su cuarta Copa del Mundo consecutiva con tres compromisos clave en sedes norteamericanas:
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16 de junio: Irán vs. Nueva Zelanda, en Inglewood.
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21 de junio: Irán vs. Bélgica, también en Inglewood.
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27 de junio: Irán vs. Egipto, en la ciudad de Seattle.
Con esta ratificación, la FIFA espera que la logística de seguridad y diplomacia entre ambos países funcione de manera eficiente para garantizar el normal desarrollo del Grupo, en lo que promete ser uno de los desafíos organizativos más complejos de la próxima cita mundialista.