El fallecimiento de Ernesto Cherquis Bialo conmueve al ámbito de la comunicación en Argentina. El histórico periodista, que padecía una leucemia que había deteriorado su salud en el último tramo de su vida, se encontraba internado en el Hospital Alemán. Pese a haber mostrado una leve mejoría meses atrás que le permitió mantenerse activo en medios digitales, su cuadro se agravó irreversiblemente en las últimas horas.
Cherquis Bialo fue, ante todo, el gran guardián del estilo de la mítica revista El Gráfico. En la Editorial Atlántida, donde ingresó en la década del 60, escaló hasta convertirse en su director, transformando la publicación en una referencia ineludible para el análisis del deporte mundial. Su capacidad para narrar épicas deportivas y su mirada crítica sobre el poder en el fútbol lo distinguieron como un cronista de raza, respetado por colegas y protagonistas.
Una voz polifacética y analítica
Su legado no quedó encerrado en el papel. El "Maestro", como lo llamaban sus discípulos, fue una figura central en la radio y la televisión, donde su oratoria elegante y su precisión conceptual lo convirtieron en un analista de consulta permanente. Incluso en sus últimos años, supo adaptarse a las plataformas digitales, donde sus columnas de opinión seguían marcando la agenda del debate deportivo con la misma pasión que en sus inicios.
A lo largo de su carrera, Cherquis Bialo no solo relató los grandes hitos del deporte argentino, sino que también asumió roles institucionales de peso, como su paso por la vocería de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Su pluma se caracterizó siempre por un compromiso innegociable con el lector, combinando la pasión del hincha con el rigor del investigador, lo que le permitió construir relatos que ya forman parte de la memoria colectiva del país.
El adiós a un referente ineludible
Con su partida, desaparece una de las últimas voces que conectaban la era dorada del periodismo gráfico con la inmediatez de la era moderna. Las muestras de pesar se multiplicaron en las redes sociales, donde periodistas de todas las edades destacaron su generosidad para enseñar el oficio. Cherquis Bialo se va, pero su firma queda grabada en cada crónica que supo elevar el periodismo deportivo a la categoría de literatura de actualidad.