Especialistas en seguridad internacional confirmaron la primera evidencia visual pública del uso de misiles de crucero 9M729 por parte de Rusia en el conflicto contra Ucrania. Los restos del armamento, hallados tras ataques en las regiones de Yitómir, Lviv, Jmelnitski y Vinnitsia, coinciden con el modelo que provocó la caída del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) en 2019.
El análisis se fundamentó en imágenes facilitadas por fuentes de seguridad ucranianas a la agencia Reuters, donde se observan marcas y estructuras características de este misil terrestre. “Las imágenes realmente parecen mostrar el 9M729. Los restos son similares a los de otros misiles relacionados”, expresó Jeffrey Lewis, investigador de seguridad global del Middlebury College.
El fin de los mecanismos de control
El empleo de estas unidades evidencia el colapso definitivo de los protocolos de control nuclear. Este proceso de deterioro se profundizó este mes con la expiración del Nuevo START, el último pacto que limitaba las armas estratégicas entre Estados Unidos y Rusia. Según la Fiscalía General de Ucrania, uno de estos proyectiles voló más de 1.200 kilómetros en octubre pasado, superando ampliamente los límites permitidos anteriormente.
El rol de Donald Trump y el Tratado INF
En 2019, bajo la gestión de Donald Trump, EE.UU. se retiró formalmente del Tratado INF alegando que Moscú desarrollaba este sistema de forma clandestina. Aquel pacto histórico prohibía los misiles terrestres con un alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros.
“Rusia es el único responsable de la desaparición del tratado”, había sentenciado en su momento el secretario de Estado, Mike Pompeo. Hoy, con las pruebas sobre el terreno, los analistas de la firma de defensa Janes consideran "muy probable" que los fragmentos recuperados en el oeste ucraniano procedan efectivamente de estos lanzamientos prohibidos.
Escalada y temor global
La confirmación del uso del 9M729 reaviva los temores de una nueva carrera armamentista sin precedentes. Sin tratados vigentes que limiten el alcance o la cantidad de cabezas nucleares, el escenario bélico entra en una fase de incertidumbre técnica y militar que mantiene en alerta a las principales potencias de Occidente.