El exprimer ministro de Noruega, Thorbjørn Jagland, fue hospitalizado de urgencia este martes por una crisis nerviosa producto de las nuevas revelaciones del caso Epstein, que vinculan estrechamente al delincuente sexual estadounidense con el político de 75 años. El exjefe del Comité Nobel, se encuentra bajo investigaciones locales por corrupción agravada vinculada a Epstein, un caso completamente inusual en una de las naciones con más transparentes del mundo.
El abogado de Jagland, Anders Brosveet, aprovechó para desvincular a su cliente con Epstein, y negó que Jagland haya intentada quitarse la vida, luego de la difusión de los archivos. "La información que ahora se ha reproducido en público sobre el estado de salud de Jagland no se corresponde con la realidad" , aseguró el letrado, en una carta dirigida a la prensa.
Por otra parte, Helge Lurås, el periodista que firmó el artículo sobre la salud del exmandatario, sostiene que Brosveet "ha cambiado su versión" sobre el motivo del ingreso y que a los periodistas "se nos dijo otra cosa" .
Una relación más profunda de lo admitido
Más allá del cruce de versiones, lo que emerge de la investigación es un vínculo mucho más fluido entre Jagland y Epstein del que se conocía. Hubo intercambios constantes de correos electrónicos y mensajes de texto. También encuentros personales en ciudades como Estrasburgo, París y Nueva York, entre 2011 y 2019.
El período no es menor. En esos años, Jagland ocupaba simultáneamente dos posiciones de peso: era secretario general del Consejo de Europa y presidía el Comité Nobel Noruego, el organismo encargado de otorgar el Premio Nobel de la Paz.
Allanamiento e imputación
Según la fiscalía, fueron precisamente esos contactos reiterados y documentados los que activaron la imputación por corrupción grave. A mediados de febrero, la unidad anticorrupción Økokrim allanó su residencia en Oslo, además de su casa de veraneo y su cabaña en la localidad costera de Risør.
Los investigadores sospechan que, durante su etapa al frente del Consejo de Europa, Jagland pudo haber recibido beneficios indebidos —ya sea en forma de obsequios o servicios— por parte de Epstein. Una acusación que, de confirmarse, no solo impactaría en su trayectoria política sino también en la credibilidad de las instituciones que encabezó.