El Obispado de Añatuya expresó su cercanía y acompañamiento a las familias de la zona Salado Norte que atraviesan una difícil situación a raíz del desborde del Río Salado y las intensas lluvias registradas en los últimos días.

La crecida del cauce provocó anegamientos en viviendas, caminos intransitables, familias aisladas y múltiples complicaciones en los departamentos Copo, Pellegrini y Alberdi.
Ante este escenario, las parroquias La Candelaria, San José del Boquerón y Santos Lugares, junto al Santuario de Huachana, se hicieron presentes de manera inmediata, articulando acciones con vecinos, Cáritas, Defensa Civil, centros de salud, comisiones municipales, intendencias y el Gobierno provincial.
Entre las tareas realizadas se destacan la limpieza de canales y puentes, evacuaciones preventivas, entrega de ropa, medicamentos, colchones y repelentes, además del armado de defensas y bordos para contener el avance del agua.
Desde el Obispado agradecieron “a tantas manos solidarias que han respondido con generosidad” y aseguraron que continúan acompañando con la oración y haciendo llegar la ayuda disponible.
En el mensaje también encomendaron a las familias afectadas a la protección de la Virgen, pidiendo que puedan superar pronto la emergencia, recuperar sus hogares y preservar su salud.
Finalmente, convocaron a toda la comunidad a permanecer atentos y tender una mano solidaria, alentando especialmente a sacerdotes, religiosas y laicos que permanecen en sus comunidades, acompañando de cerca a los más necesitados y siendo signo concreto de esperanza en medio de la adversidad.
