El esquema de engaño se habría facilitado por la confianza depositada en el implicado, quien tenía a su cargo la administración de las cuentas de las jóvenes en sitios de contenido para adultos. Verón detalló que, durante un largo período, tanto ella como su amiga sufrieron un fuerte hostigamiento. El acusado las habría presionado y amenazado para producir material que no deseaban realizar, generando un ambiente de constante inseguridad y vulnerabilidad emocional.
La magnitud del perjuicio económico y el hostigamiento sistemático llevaron a la joven a romper el silencio, tras haber intentado preservar el vínculo afectivo que las unía con el denunciado. Ante el temor por su integridad física y la de su entorno, Verón tomó la determinación de mudarse a un barrio privado en Canning, buscando un refugio seguro frente a las amenazas recibidas durante el proceso de extorsión.
Actualmente, la denuncia formal se encuentra en manos de la Justicia, que inició las investigaciones pertinentes para determinar las responsabilidades penales del acusado. Mientras el proceso legal avanza, Nicole Verón manifestó su intención de enfocarse en su recuperación personal y familiar, priorizando su seguridad mientras intenta reestructurar sus proyectos profesionales tras el duro impacto financiero sufrido.