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La crisis económica golpea con fuerza el corazón del Mercado Unión, donde comerciantes históricos denuncian una caída estrepitosa en el consumo y un endeudamiento creciente. Los vendedores de diversos sectores coinciden en que la falta de dinero en la calle ha transformado los hábitos de los santiagueños, quienes hoy recorren los pasillos con extrema cautela o, en muchos casos, han dejado de asistir al centro comercial.
En un relevamiento realizado por el equipo periodístico, los testimonios de los protagonistas exponen una realidad de angustia. Julio, carnicero con 25 años de trayectoria, describe un escenario inédito: "Antes vendía 7 u 8 medias reses en una semana; ahora no llego a vender una. Es increíble lo que está pasando, incluso en pandemia vendíamos más", relató con preocupación ante las pérdidas que ya alcanzan los $ 600.000 en mercadería acumulada.
La brecha entre los costos operativos y las ventas diarias se ha vuelto insostenible para muchos. Mientras el pago de servicios como la luz ronda los $ 140.000, existen jornadas donde la recaudación ni siquiera alcanza los $ 50.000. Esta ecuación negativa obliga a los comerciantes a prescindir de empleados y trabajar de forma solitaria para intentar cubrir los gastos básicos del hogar.
Los precios que asustan al consumidor
El panorama se agrava con el incremento constante de los costos e impuestos. José, dueño de una pollería desde hace 15 años, explica que mantener la calidad se ha vuelto un desafío financiero: "Hoy es elegir entre comprar algo para mi hija o para mí". El comerciante destaca que el kilo de pollo se vende a $ 5.500, un valor que, según afirma, debería ser mayor para cubrir costos, pero que no suben por temor a paralizar aún más la demanda.
La pizarra de precios actual en el mercado refleja los siguientes valores: los cortes blandos como peceto y nalga alcanzaron los $ 22.000; el asado se comercializa a $ 18.000; el osobuco a $ 12.000 y el puchero a $ 8.000. Estas cifras, sumadas a la soledad de los pasillos durante la mañana, confirman una recesión que golpea directamente el sustento de las familias puesteras.