Un tribunal de Nueva York resolvió condenar a profesionales de la salud tras encontrar responsabilidad en una cirugía de carácter irreversible practicada a una adolescente de 16 años. La decisión judicial incluyó el pago de una compensación de 2 millones de dólares a la demandante, identificada como Fox Varian.
De acuerdo con el fallo, tanto el psicólogo como el cirujano que intervinieron en el proceso no cumplieron con los estándares médicos exigidos al momento de autorizar y realizar una mastectomía doble. La Justicia entendió que no se llevó a cabo una evaluación adecuada del estado de salud mental de la paciente antes de avanzar con la operación.
La joven, que actualmente tiene 22 años, sostuvo durante el juicio que la intervención tuvo consecuencias permanentes en su vida y que las decisiones médicas se tomaron sin el debido análisis de su situación psicológica.
El caso generó un fuerte impacto y repercusión pública, ya que distintos medios lo señalaron como uno de los primeros en los que una persona que posteriormente decidió revertir su proceso de transición de género logra una sentencia favorable por mala praxis.
A partir de este fallo, se reavivó el debate en torno a los protocolos médicos, la evaluación interdisciplinaria y la toma de decisiones en tratamientos de este tipo, especialmente cuando involucran a menores de edad.