El vínculo sentimental entre la China Suárez y Mauro Icardi continúa generando capítulos dignos de una novela turca. Según trascendió en su entorno cercano en Estambul, la posibilidad de un casamiento ya no es una simple especulación, sino un proyecto firme. Sin embargo, antes de avanzar hacia la ceremonia, la actriz impuso una condición tajante que involucra directamente la situación legal del futbolista en Italia.
La exigencia de la China es clara: "Primero que salga el divorcio con Wanda". Así lo reveló el periodista Santiago Riva Roy en el programa Diario de Mariana (América), confirmando que la pareja no pondrá fecha oficial hasta que Icardi recupere su estado civil de soltero. Este requisito no es menor, dado que la legislación italiana —donde se tramita la causa— exige un plazo de dos años de separación para dictar la sentencia definitiva.
Casualmente, el calendario judicial juega a favor de los deseos de la pareja. El próximo miércoles 11 de marzo se cumple el plazo legal de dos años, fecha en la que los abogados de Icardi presentarán formalmente los papeles para la disolución del vínculo. De no mediar inconvenientes, la sentencia podría estar lista en cuestión de días, dejando al delantero del Galatasaray habilitado para contraer nuevas nupcias.
Mientras la pareja disfruta de su presente en Turquía junto a los hijos de la actriz, Amancio y Magnolia, las versiones sobre el festejo ya comienzan a circular. Se habla de una boda íntima en Europa hacia finales de este 2026, e incluso se baraja la posibilidad de un regreso de Icardi al fútbol argentino para vestir la camiseta de River Plate, lo que trasladaría la celebración a Buenos Aires. Por su parte, Wanda Nara no se ha quedado atrás y, desde Milán, ha lanzado irónicas indirectas en redes sociales, dejando en claro que, aunque el divorcio avance, la tensión entre los protagonistas está lejos de extinguirse.