La incertidumbre sobre la sede de la Finalissima 2026 ha comenzado a disiparse tras la reciente desescalada de tensiones en Medio Oriente. Irán confirmó en las últimas horas que no realizará nuevos ataques contra países vecinos, una señal de distensión que permitió a Catar retomar su actividad habitual. Con la reapertura del espacio aéreo comercial, los vuelos internacionales han vuelto a operar con normalidad desde el Aeropuerto de Doha, despejando los temores que ponían en riesgo el evento.
De hecho, la federación de fútbol catarí ratificó que el campeonato local de Primera División se reanudará este jueves, un gesto político y deportivo que busca demostrar estabilidad al mundo. En este contexto, Doha mantiene firme su postura de albergar el duelo entre Argentina (campeón de la Copa América) y España (campeón de la Eurocopa), programado para el próximo 27 de marzo en el imponente Estadio Lusail, el mismo recinto donde Lionel Messi levantó la Copa del Mundo en 2022.
La agenda de la "Scaloneta" en suelo árabe no se limita solo a la disputa del título. El equipo dirigido por Lionel Scaloni tiene previsto un amistoso frente a la selección de Catar el 31 de marzo, también en Lusail. Por su parte, el combinado español, bajo el mando de Luis de la Fuente, ajustó su cronograma: se medirá ante Egipto el 30 de marzo, partido que finalmente se disputaría en el Estadio Ahmed Bin Ali de Catar, descartando versiones previas sobre un traslado a los Emiratos Árabes.
Si bien las alternativas de Londres o Roma estuvieron sobre la mesa de CONMEBOL y UEFA durante el pico de la crisis, la venta total de las 88.966 localidades en Lusail y el compromiso logístico de los organizadores locales han inclinado la balanza para mantener la sede original. El mundo del fútbol respira aliviado ante la posibilidad de ver, sin alteraciones, el choque generacional entre figuras consagradas como Messi y la irrupción del joven Lamine Yamal en el escenario más emblemático del desierto.