El escándalo de Jeffrey Epstein sigue sacudiendo a las élites globales y ahora ha forzado a la Casa Real británica a pronunciarse oficialmente. Ante la creciente presión mediática y las graves acusaciones de delitos sexuales que pesan sobre el príncipe Andrés, duque de York, el Palacio de Buckingham emitió un comunicado urgente para establecer su postura y ofrecer colaboración con las autoridades.
El comunicado oficial: preocupación real y oferta de colaboración
En un movimiento que busca marcar distancia entre la institución monárquica y la figura de Andrés, el comunicado manifiesta la "total apertura" de la Casa Real para asistir a las autoridades judiciales. Según el texto difundido a la prensa internacional, la monarquía "no obstaculizará" los procesos de investigación que se lleven a cabo en el Reino Unido.
"El rey ha dejado claro, con palabras y con acciones sin precedentes, su profunda preocupación por las acusaciones que siguen saliendo a la luz con respecto a la conducta del Sr. Mountbatten-Windsor", dicta el comunicado oficial. Y añade: "Si bien las acusaciones específicas deben ser tratadas por el Sr. Mountbatten-Windsor, estamos dispuestos a colaborar con la policía de Thames Valley si se ponen en contacto con nosotros, como corresponde".
El contexto: documentos desclasificados y presión creciente
La declaración surge en un contexto de máxima presión tras la desclasificación de documentos del caso Epstein que vinculan a numerosas celebridades y figuras de la aristocracia, y donde el nombre del príncipe Andrés ha vuelto a cobrar un protagonismo incómodo. El uso del apellido "Mountbatten-Windsor" en lugar de su título real es visto como un gesto deliberado para desvincularlo formalmente de la familia reinante.
Una postura sin precedentes
La postura pública de ofrecer colaboración con la policía representa un gesto inédito por parte de la tradicionalmente reservada monarquía británica. Muestra el nivel de preocupación al más alto nivel por el daño reputacional que el caso Epstein y las acusaciones contra Andrés pueden infligir a la institución, especialmente bajo el reinado de Carlos III, quien ha buscado modernizar y acercar la corona al pueblo.
El comunicado deja claro que la responsabilidad legal recae sobre Andrés de manera individual, pero que la Casa Real, en un acto de transparencia forzada por las circunstancias, no pondrá barreras a una eventual investigación.