Carlos Mario Iñiguez, conocido en el ambiente futbolero como el “Paca”, es uno de esos nombres que remiten de inmediato a la época dorada del fútbol santiagueño. Destacado futbolista entre las décadas del 70 y 80, brilló con la camiseta del Club Agua y Energía de La Banda, institución en la que su padre fue socio fundador y presidente.
De voz pausada, trato amable y profunda fe religiosa, el “Paca” supo ganarse el respeto dentro y fuera de la cancha. Fue parte de una generación inolvidable que marcó una era en el fútbol local, compartiendo equipo con grandes figuras como Elpidio Leguizamón, Hugo Hoyos, el “Zurdo” Ibáñez, “Yuyuco” Iñiguez, Matar, el “Negro” Pelé, Pepe Cáceres, “Toti” Díaz, “Muya” Pérez, “Chichi” Loto y Néstor Gómez, entre otros.
En diálogo con Nuevo Diario, recordó sus inicios: “A los doce años llegué al club Agua y Energía en sexta división. Tuve la suerte de jugar en primera junto a enormes futbolistas. También compartí equipo y trabajo con ‘Bayoco’ Alustiza, un tremendo jugador y mejor persona. Después coincidimos en la vieja Agua y Energía y en Edese, donde nos jubilamos”.
Entre los momentos más memorables de su carrera, destaca el campeonato de 1973: “Le ganamos a Central Córdoba 2-1 en cancha de Unión Santiago. Fue una final tremenda en todo sentido”, evocó con emoción.
Tras colgar los botines, Iñiguez continuó ligado al fútbol desde otro rol: el de masajista. Con una técnica ancestral y conocimientos transmitidos de generación en generación —como los del “Burro” Suárez o don Ingrata— se ganó la fama de “curar” esguinces, ciática y dolencias de rodilla, entre otras lesiones. Para muchos, un verdadero “brujo” del fútbol; para otros, simplemente un hombre con manos sabias y vocación de servicio.
El “Paca” es, ante todo, el amigo de todos. Un hombre que hizo del fútbol no solo una pasión, sino una forma de vida.