El drama en Boca no tiene fin. En un partido donde ya se vivió un clima de tensión por los silbidos y el mal rendimiento, la peor noticia llegó después: Leandro Paredes y Santiago Ascacíbar se lesionaron y encendieron todas las alarmas en La Ribera.
El mediocampista campeón del mundo sintió una molestia en el tobillo derecho durante el primer tiempo. Intentó seguir, pero sobre el final del partido pidió el cambio y las cámaras lo mostraron con un vendaje con hielo. “Vengo arrastrando una molestia” , reconoció en la entrevista post partido.
Ascacíbar, casi descartado
El panorama para Ascacíbar es aún más complicado. El volante sufrió una dolencia muscular en la parte posterior de la pierna izquierda. Sobre el final del encuentro, se lo vio tocarse la zona y elongar en el banco, una señal inequívoca de que algo no andaba bien.
Si bien el parte médico oficial aún no salió, en el club dan por perdida su presencia ante Racing. El viernes a las 20 en La Bombonera, el equipo de Úbeda deberá enfrentar a la Academia sin uno de sus pilares en el mediocampo.
La enfermería no tiene fin
El problema no termina ahí. La lista de lesionados en Boca ya es interminable y pone al entrenador contra las cuerdas. Los jugadores que siguen afuera son:
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Carlos Palacios
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Milton Giménez
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Alan Velasco
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Ander Herrera
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Exequiel Zeballos
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Rodrigo Battaglia
A ellos se suman ahora las dudas de Paredes y la casi segura baja de Ascacíbar. Siete nombres que dibujan un panorama desolador para un equipo que ya venía golpeado por los resultados y el bajo rendimiento.
Milton Delgado y los pibes, al rescate
Con un calendario apretado y márgenes de recuperación inexistentes, Úbeda no tiene más remedio que mirar al semillero. Si se confirman las bajas, Tomás Aranda, la joven promesa que mostró destellos ante Platense, podría tener una chance desde el arranque y Milton Delgado aparece como la opción más firme para cubrir el mediocampo.
El antecedente de las inferiores en los momentos críticos
Boca tiene una larga tradición de recurrir a sus divisiones inferiores cuando el primer equipo se queda sin respuestas. Desde la irrupción de Carlos Tevez a principios de los 2000 hasta el debut de Cristian Medina en los momentos más oscuros del club, los pibes siempre aparecieron para dar la cara. Esta vez, la historia podría repetirse, aunque el contexto es más hostil que nunca.