La gestión de Juan Román Riquelme ha decidido acelerar a fondo con una de las promesas más esperadas por el mundo Boca: la reforma integral de La Bombonera. El proyecto técnico busca romper el techo de cristal de la capacidad actual, llevando el aforo de 57.000 a 67.000 espectadores en un primer tramo, con una meta final de 80.000 ubicaciones.
Una cuarta bandeja y torres de ascensores
La piedra angular de la obra es la creación de una cuarta bandeja inferior, una estructura que se acoplará a las tres tribunas ya existentes. Para resolver la logística de semejante flujo de público, el diseño contempla:
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Conectividad vertical: La instalación de cuatro torres externas situadas del lado de las vías.
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Tecnología: Un sistema de 18 ascensores que facilitará el acceso a los niveles superiores.
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Gestión ferroviaria: Dado que la obra limita con terrenos de transporte, el club ya tramita los permisos correspondientes ante la CNRT y Ferrosur.
Experiencia 360 y nuevos servicios
El plan no solo se limita a "ganar escalones", sino a elevar la categoría del estadio. Entre las reformas internas más destacadas figuran la multiplicación de los palcos (pasando de 86 a 240 unidades), la remoción de butacas en el histórico sector K para recuperar espacio popular y la creación de modernas áreas gastronómicas.

Incluso el césped sufrirá transformaciones. Se proyecta un desplazamiento del campo de juego algunos metros hacia las vías, lo que obligará a reubicar los bancos de suplentes y construir un nuevo túnel de salida para los protagonistas.
El sueño del techo propio
Para la etapa final, la ambición de la dirigencia apunta a la instalación de una cubierta con pantalla de 360 grados, lo que posicionaría a La Bombonera a la vanguardia de los estadios sudamericanos. De concretarse, el templo xeneize mantendría su acústica y mística característica, pero con una infraestructura propia del siglo XXI.