La resolución del caso de Agostina Páez trajo alivio a su familia, pero dejó interrogantes sobre la disparidad de criterios judiciales entre Argentina y Brasil. El Dr. Franklin Moyano explicó que, en el país vecino, los delitos de racismo están equiparados en gravedad a un asalto o un homicidio culposo, algo que para el derecho argentino resulta difícil de dimensionar.
El escenario del "conejillo de indias"
Para el especialista, la santiagueña fue víctima de una búsqueda de castigo ejemplificador. "Históricamente ha habido mucho racismo en Brasil y al parecer no habían superado esa barrera. Ha tenido la mala suerte de que, si bien fueron actos incorrectos, fueron exagerados para darle esta pena por la rivalidad que existe con Argentina", señaló Moyano durante la entrevista con Víctor y Nancy.
El abogado destacó que la figura aplicada para su liberación es similar a la "suspensión de juicio a prueba" (probation) utilizada en nuestro país. Agostina debió ofrecer disculpas públicas y realizar una reparación económica a las víctimas para cerrar la causa.
El daño psicológico y el vacío legal
Durante el debate radial, se puso énfasis en el impacto emocional y económico que sufrió la profesional santiagueña:
-
Exposición mediática: Su imagen fue utilizada en Brasil para campañas publicitarias contra el racismo antes de ser juzgada.
-
Costo económico: La familia debió afrontar una estadía de tres meses y honorarios profesionales en moneda extranjera sin asistencia del Estado argentino.
-
Doble estándar: Moyano denunció que, mientras Agostina fue sancionada por un gesto, los agravios y gestos obscenos de índole sexual que ella recibió por parte de hombres en el bar no están legislados como delito en Brasil ni en Argentina. "Me queda un sabor amargo; los que la agredieron se van con plata en el bolsillo", sentenció.
El origen del conflicto
Según el análisis del letrado, el problema no se inició con el gesto racista, sino con una irregularidad en el bar de Ipanema donde pretendían cobrarles un monto indebido a las turistas argentinas. "Fue la mala suerte de estar en ese lugar y que haya alguien filmando con saña para dejar expuesta a esta turista que también recibió ofensas", explicó.
Finalmente, el Dr. Moyano descartó que este episodio afecte la hospitalidad santiagueña hacia los turistas brasileños que visitan la provincia por eventos deportivos. "El santiagueño es muy cordial y súper hospitalario; espero que esto no afecte de ninguna manera", concluyó.