El 12 de febrero de 1927 quedaba oficialmente inaugurado el Puente Carretero, una obra que cambiaría para siempre la conexión entre Santiago del Estero y La Banda. Hoy, a 99 años de aquel momento histórico, la estructura continúa en pie como uno de los símbolos más representativos de la provincia.
Construido sobre el río Dulce, el puente no solo permitió mejorar la circulación y el intercambio comercial entre ambas ciudades, sino que también se convirtió con el paso del tiempo en un ícono cultural. Generaciones enteras lo atravesaron a diario para trabajar, estudiar o reencontrarse con familiares y amigos, transformándolo en escenario de miles de historias personales.
Su silueta metálica forma parte inseparable del paisaje urbano y ha sido inspiración de músicos, poetas y artistas que lo incorporaron a la identidad santiagueña. No es solo una vía de comunicación: es un punto de referencia emocional para quienes crecieron viendo su estructura recortarse contra el cielo.
A lo largo de casi un siglo, el Puente Carretero fue testigo del crecimiento de ambas ciudades y de innumerables transformaciones sociales. Declarado Monumento Histórico Nacional, su preservación representa también el compromiso de mantener viva una pieza clave del patrimonio provincial.
En la antesala de su centenario, el puente sigue cumpliendo su función esencial: unir. No solo dos ciudades separadas por el río, sino también pasado y presente en la memoria colectiva de Santiago del Estero.