El DT de Quimsa, Lucas Victoriano, visitó los estudios de Radio LV11 y dejó definiciones profundas sobre su presente al frente del equipo santiagueño, su salida de España y el momento que atraviesa el deporte argentino.
Un desafío en medio de la tormenta
Victoriano reconoció que no es habitual para él asumir a mitad de temporada. Tras una breve y compleja experiencia en la segunda división de Mallorca, España, el entrenador decidió aceptar el llamado de la Fusión en un contexto adverso.
“Cuando uno llega en plena competencia es porque algo no está funcionando. No podés imponer el 100% de tu filosofía, tenés que adaptarte a lo que hay”, explicó.
El DT valoró el aprendizaje que le dejó su salida anterior: “Venía de diez años espectaculares como entrenador. Esta experiencia fue dura, golpea el ego, genera incertidumbre, pero también te fortalece. Si me hubiese quedado cómodo, no habría aprendido muchas cosas”.
El peso de la historia y la ambición de Quimsa
El vínculo previo con el club fue clave para aceptar la propuesta. Victoriano destacó la estructura y la ambición institucional de Quimsa, acostumbrado a pelear en los primeros planos del básquet nacional.
“Conozco el club, sé el esfuerzo que hace cada año para competir arriba. Eso me dio tranquilidad. Además, necesitaba volver a tener un objetivo claro”, sostuvo.
El entrenador aseguró que encontró un plantel con jerarquía, talento joven y potencial para pelear cosas importantes. “A veces los cambios reactivan al grupo. Cuando llega un entrenador nuevo, todos se vuelven a conectar. Yo pedí 100% de compromiso todos los días, y el equipo respondió”.
La cultura de la inmediatez y la crítica
Durante la charla, Victoriano también reflexionó sobre la presión constante en el deporte argentino y la falta de paciencia en los procesos.
“El argentino tiene poca tolerancia al largo plazo. Perdés cuatro partidos y ya dudan de todo. Pero los equipos que ganan son los que sostienen procesos”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que la crítica forma parte del juego, aunque distinguió entre la constructiva y la superficial. “Si critican a Messi o a Manu, ¿cómo no nos van a criticar a nosotros? El tema es de dónde viene esa crítica y qué intención tiene”.
Al hablar de la comparación generacional en el básquet argentino, recordó la época dorada con presencia en la NBA y Euroliga, y explicó que el contexto actual es diferente. “No tenemos la estructura ni los recursos de otras potencias. Aun así, el deportista argentino compite por carácter y mentalidad”.

Formación, biotipo y cambios culturales
Victoriano fue más allá del análisis táctico y apuntó a cuestiones estructurales: la falta de infraestructura, el cierre de clubes, la pérdida del “campito” y el impacto de la tecnología en las nuevas generaciones.
“Antes pasábamos ocho horas en el club sin darnos cuenta. Hoy no existe ese espacio. Eso cambia la coordinación, la picardía, la creatividad”, reflexionó.
También señaló cómo el deporte moderno busca cada vez más biotipos específicos y jugadores polifuncionales, lo que eleva la exigencia física y técnica desde edades tempranas.
Ilusión renovada
Pese a los desafíos, el DT se mostró optimista con el presente de la Fusión.
“Este inicio fue bueno. Comprobé que el equipo tiene calidad para pelear arriba. Después la liga nos pondrá en nuestro lugar y los playoffs serán otra historia, pero estoy convencido de que podemos crecer”.
Con autocrítica, experiencia y hambre de competencia, Lucas Victoriano inició una nueva etapa en Quimsa con la convicción de que los desafíos, aun los más duros, también son oportunidades.