El escenario de la tradicional festividad riojana se convirtió en un espacio de protesta cuando el cantante Ramiro González dedicó su actuación a los desaparecidos de la dictadura. El artista cuestionó la presencia de la funcionaria, vinculándola con la minimización de los crímenes de lesa humanidad en una provincia marcada por el asesinato de Monseñor Enrique Angelelli.
“Es una afrenta a un pueblo que tuvo desaparecidos. Ella suaviza la dictadura cívico-militar y eso no se puede negar”, sentenció el músico tras su presentación. El cruce evidenció la resistencia de sectores culturales locales ante la visita de la titular del Senado, quien se mostró entusiasta por participar de los ritos de la Chaya, incluyendo el uso de harina y albahaca.
Alianzas estratégicas y distancia con la Casa Rosada
A pesar de los reclamos, Villarruel cumplió con una agenda de alto voltaje político que la distanció de la gestión diaria de Javier Milei. La funcionaria se reunió en la Casa de Gobierno con el gobernador Ricardo Quintela y referentes de Convicción Federal, subrayando una narrativa de descentralización.
Los puntos clave de su recorrido institucional incluyeron:
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Cumbre con el PJ local: Encuentro con la vicegobernadora Teresita Madera y senadores peronistas.
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Vínculo religioso: Reunión con el obispo Dante Braida para tratar temas de pobreza y ludopatía.
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Mensaje federal: Discurso enfocado en la presencia del Estado nacional en las provincias del interior.
El futuro electoral en disputa
La actividad de Villarruel en el interior del país ocurre tras la sanción de la reforma laboral, consolidando su imagen como una figura con agenda propia. Este despliegue territorial coincide con versiones de la Casa Rosada que descartan su participación en una fórmula conjunta con el actual Presidente para las elecciones de 2027.