La furia del clima no dio tregua en el departamento Salavina. Alrededor de las 18 horas de ayer, un tornado de gran magnitud azotó el paraje Taco Totorayoj y zonas aledañas, dejando un rastro de destrucción a su paso. El fenómeno, caracterizado por vientos rotativos de extrema violencia, provocó daños estructurales en las viviendas y la pérdida de bienes materiales de los vecinos, afectando de manera directa y severa a una familia del lugar que vio cómo el esfuerzo de años era golpeado por el vendaval. En el paraje Paz Punco, otros hogares también reportaron inconvenientes, aunque de menor gravedad, tras el paso del viento y la lluvia torrencial.
Temporal en el interior santiagueño
La situación en el interior santiagueño se torna crítica debido a que el desastre climático no llegó solo. A las voladuras de techos y daños materiales se suma ahora la amenaza de la creciente del bañado, que ha comenzado a desbordar en sectores estratégicos. Las autoridades locales mantienen un estado de alerta permanente, ya que se prevé que el agua alcance zonas habitadas en las próximas horas, dificultando las tareas de auxilio y agravando la vulnerabilidad de quienes ya sufrieron las consecuencias directas del tornado.
Es vital resaltar que en estas emergencias rurales, la salud pública depende de la celeridad en la asistencia y la contención de las familias damnificadas. La combinación de viviendas dañadas y el avance del agua genera un escenario propicio para accidentes y riesgos sanitarios, por lo que la presencia del Estado y la solidaridad comunitaria son los únicos escudos para proteger a nuestros hermanos salavineros. En medio del barro y la angustia, la prioridad es garantizar el refugio seguro y el suministro de elementos básicos, mientras se monitorea minuto a minuto el comportamiento del río y los bañados para evitar una tragedia mayor.
Es fundamental resaltar que, en el interior santiagueño, la salud pública se construye también con infraestructura resiliente y alerta temprana. En estos momentos de crisis, la solidaridad de los vecinos de Salavina florece, demostrando que la unión comunitaria es el primer dique de contención ante la adversidad.