Las cifras oficiales indican que un total de 2.852.256 turistas recorrieron los diversos destinos nacionales, lo que representa un crecimiento del 5,6% respecto al año anterior. Sin embargo, este mayor flujo de gente no se tradujo en una mejora de los ingresos para el sector: el gasto total estimado fue de $808.198 millones, una cifra que, al ser ajustada por inflación, demuestra una caída significativa en el consumo de servicios, gastronomía y hotelería.
El informe detalla que el gasto promedio diario por visitante se ubicó en $108.982, marcando un descenso del 8,4% en términos reales. A esta tendencia de ahorro se sumó el acortamiento de los viajes, con una estadía media que se redujo a 2,6 noches. Este comportamiento responde a la necesidad de las familias de realizar "escapadas" breves hacia destinos cercanos para mitigar los altos costos operativos de vacacionar en la actualidad.
Para dimensionar el esfuerzo económico, la entidad gremial empresaria señaló que una familia tipo requirió desembolsar más de $1,1 millones para costear un viaje estándar durante este feriado. El sector turístico concluye que, aunque la voluntad de viajar permanece vigente en la sociedad argentina, la crisis de ingresos obliga a una planificación focalizada en el control estricto de gastos y la elección de opciones más accesibles dentro del mapa nacional.