El Salón Oval fue escenario de una reunión histórica entre el presidente Donald Trump y los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes el pasado 10 de abril completaron con éxito la misión Artemis II.
El objetivo: 2028
Trump fue consultado sobre si la NASA logrará poner pies en la superficie lunar durante su actual administración. Aunque evitó las certezas absolutas ("no nos gusta afirmarlo con seguridad"), el mandatario dejó en claro que la agencia espacial tiene "muy buenas posibilidades" de alcanzar la meta para finales de 2028 o principios de 2029.
Hito histórico en el espacio: los astronautas de Artemis II rompieron el primer récord mundial en órbita terrestre
El apuro de la Casa Blanca tiene nombre y apellido: China. El gigante asiático mantiene firme su plan de colocar astronautas en la Luna para 2030. A diferencia del complejo sistema de repostaje orbital de la NASA, el programa chino apuesta a una logística de doble lanzamiento más directa, lo que ha encendido las alarmas en Washington.
Trump, fiel a su estilo, sabe que el tiempo corre. Su mandato termina en enero de 2029, y su intención es que la foto de un estadounidense nuevamente en la Luna ocurra bajo su firma, consolidando el liderazgo de EE. UU. frente al avance de la potencia oriental.
Humor en el Salón Oval
No faltaron los momentos distendidos. El mandatario bromeó con la posibilidad de formar parte de una misión: "¿Se le permite a un presidente participar?", preguntó entre risas. Jared Isaacman, jefe interino de la NASA, le siguió el juego: "Podemos ponernos a trabajar en ello, señor presidente".
Sin embargo, detrás de las bromas, persiste el desafío técnico y económico. A pesar de los recientes recortes presupuestarios en diversas áreas de la NASA, el programa Artemis sigue siendo la prioridad absoluta para garantizar que el próximo hombre (y la primera mujer) que pise la Luna lleve la bandera de las barras y estrellas.