Pasaron catorce años. Los sobrevivientes aún conviven con pesadillas, el dolor de las pérdidas y la bronca de una justicia que nunca terminó de llegar. Aquel 22 de febrero de 2012, el ferrocarril Sarmiento se convirtió en una trampa mortal: la formación 3772 del "Chapa 16" no frenó y se incrustó contra el andén de la estación Once. Murieron 51 personas —entre ellas una mujer embarazada— y otras 789 resultaron heridas .
Un solo preso entre más de veinte condenados
El saldo judicial de la tragedia es tan descarnado como el hecho mismo. Más de veinte personas fueron condenadas, pero apenas una está efectivamente detenida. El exsecretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, los dueños de la concesionaria TBA, y otros funcionarios y empresarios recibieron penas de prisión, pero la mayoría las cumplen en libertad o con beneficios.
El caso más emblemático es el del exministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Condenado por administración fraudulenta —no controló los millonarios fondos públicos que el Estado le giró a TBA—, su pena de cuatro años de prisión fue confirmada por la Corte Suprema recién el 11 de noviembre de 2025 . La Justicia consideró que De Vido conocía y toleró el desvío de dinero, pero curiosamente fue absuelto del delito de estrago culposo, el que está directamente vinculado a las muertes .
Apenas tres horas después de que la Corte ordenara su detención, el destino pareció burlarse de la fecha: un tren del Sarmiento descarriló en Liniers. Hubo 19 heridos [según transcripción].
El soterramiento: un proyecto enterrado
El 11 de noviembre de 2025 no fue una fecha más. Mientras la Corte ponía punto final a la causa De Vido, el gobierno de Javier Milei enterraba definitivamente el proyecto más ambicioso para evitar nuevas tragedias: el soterramiento del Sarmiento.
La obra, que prometía eliminar decenas de pasos a nivel y mejorar la seguridad, estaba paralizada desde 2018. En agosto de 2025, el Gobierno y las constructoras Sacde y Ghella acordaron la rescisión del contrato. Una tuneladora quedó sepultada bajo tierra en Villa Luro .
La única chance de rescate la impulsa el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, que negocia con Nación que le cedan el tramo de la obra dentro de la Capital. Su plan: terminar el túnel desde Villa Luro hasta Caballito y crear un Corredor Verde del Oeste en la superficie. Pero la provincia de Buenos Aires quedaría fuera, y miles de pasajeros del conurbano seguirían viajando en superficie con los mismos riesgos .
Obras en la superficie, pero sin plan de fondo
Aunque el soterramiento está muerto, el ferrocarril sigue funcionando con intervenciones a cuentagotas. En enero de 2026 comenzó la renovación integral de la estación Morón, una de las más transitadas de la línea, con obras en andenes que demandarán alrededor de un año .
También se vienen realizando trabajos de señalización y renovación de vías, especialmente entre Villa Luro y Liniers, en el marco de la Emergencia Ferroviaria. Durante varios fines de semana de febrero, el servicio tuvo que ser reducido o interrumpido para permitir estas mejoras .
Sin embargo, nada de esto reemplaza la solución de fondo. El sueño de eliminar las 49 barreras y convertir la traza en un parque lineal quedó sepultado junto a la tuneladora. Catorce años después de la masacre de Once, el Sarmiento sigue siendo un tren que nadie puso a punto.