El emblemático "Coloso de Santa Úrsula", ahora oficialmente denominado Estadio Ciudad de México, volvió a abrir sus puertas este sábado con un desenlace fatal. Según el reporte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el incidente se produjo cuando un aficionado, presuntamente en estado de ebriedad, intentó realizar una maniobra arriesgada para descender desde el segundo nivel de la zona de palcos hacia el primer piso por la parte externa de la estructura.
Al perder el equilibrio, el hombre cayó al vacío impactando directamente contra la planta baja del recinto. Pese a la intervención inmediata de los servicios médicos de emergencia apostados en el estadio, la gravedad de las lesiones provocó su fallecimiento instantáneo. Efectivos de la Policía Auxiliar acordonaron el sector de inmediato, mientras el Servicio Médico Forense procedía al levantamiento del cuerpo ante la mirada atónita de los primeros espectadores que ingresaban al lugar.
Una inauguración bajo la sombra del rigor
El suceso ocurrió en un contexto de máxima seguridad y renovación. El estadio estrenaba sus mejoras tecnológicas, palcos de lujo y un césped híbrido de última generación de cara a la cita mundialista de junio. Sin embargo, el operativo de control fue tan estricto —con cierres perimetrales a un kilómetro a la redonda— que el ingreso resultó lento y tedioso, apagando el fervor característico de la hinchada azteca.
Dentro del palco oficial, el directivo Emilio Azcárraga recibió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en un acto protocolar que se vio notablemente afectado por el clima de consternación tras el accidente. Mientras el seleccionado de Portugal se alistaba para el duelo, las investigaciones periciales continuaban en las zonas bajas del estadio para determinar las responsabilidades sobre la seguridad en las áreas de circulación restringida.