Un nuevo episodio relacionado con el fenómeno therian encendió las alarmas en el ámbito de la salud animal de San Luis. Según confirmó la presidente del Colegio de Veterinarios de la provincia, Verónica Veglia, dos adultos se presentaron en una clínica para animales con un pedido insólito: que atendieran a uno de ellos, que estaba disfrazado de perro.
"Particularmente tuvimos un caso acá esta semana, que cayeron una persona therian junto a una persona humana a hacerse atender a una veterinaria", relató Veglia en diálogo con LU5AM. Los individuos, de entre 30 y 40 años, argumentaron que el sujeto caracterizado como canino padecía moquillo, una enfermedad viral que afecta a los perros.
La respuesta de la veterinaria de guardia fue contundente. Ante la situación, la profesional se negó a realizar la consulta y explicó los límites legales de su incumbencia. "Insistí en que no puedo tratar una enfermedad en un ser humano y le dije al paciente que asistiera a cualquiera de los ambientes de salud que se encuentran en nuestra provincia", detalló Veglia.
La titular del colegio profesional remarcó que atender a una persona sería un ejercicio ilegal de la medicina, algo que los veterinarios evitan rigurosamente. "En nuestro título sería ejercer ilegalmente la profesión. Es algo de lo cual nosotros bregamos mucho: el no hacer ejercicio ilegal sobre nuestra profesión", enfatizó.
La situación generó una preocupación adicional: los therians documentaron todo el episodio con grabaciones. "Eso ya es una situación violenta para el profesional actuante porque no te da libertad de acción en el sentido de decir 'tengo que medir porque me van a escrachar en las redes sociales", manifestó Veglia, calificando el hecho como complejo.
El fenómeno therian, que identifica a personas que se disfrazan de animales y dicen identificarse con ellos, ya había estado en el centro de la polémica días atrás en Córdoba. En aquella oportunidad, una joven de 14 años denunció haber sido mordida por un adolescente que se identificaba como animal, un hecho que le dejó secuelas psicológicas. La madre de la víctima relató que su hija estaba tan asustada que le pedía que la acompañara hasta la puerta del colegio.