El ataque perpetrado por un adolescente que terminó con la vida de un estudiante generó una profunda consternación debido a la falta de indicios previos. Antonella, madre de un alumno del establecimiento, aseguró conocer al agresor y a su entorno, pero subrayó que no existían conductas violentas que permitieran anticipar el desenlace. "No hay antecedentes de violencia de nadie, incluso ni de su familia", afirmó con sorpresa.
El arma y el entorno familiar
Un dato central en la investigación es el origen del dispositivo utilizado. Según el testimonio recabado por la madre a través de su hijo, el agresor solía acompañar a su padre en actividades de caza. Se determinó que el elemento disparador no era un arma de bala convencional, sino una que utilizaba perdigones o cartuchos, lo que evidencia el acceso del menor a equipamiento de caza dentro de su hogar.
Momentos de máxima tensión
El episodio comenzó a difundirse a través de las redes sociales, alertando a los padres mientras los alumnos se encontraban en clase. Antonella relató la angustia vivida al no obtener respuesta inmediata de su hijo, Lorenzo, quien inicialmente tenía el teléfono en silencio. La incertidumbre se apoderó de las familias hasta que los estudiantes comenzaron a ser evacuados del edificio escolar.
Desconcierto entre los compañeros
Incluso los amigos cercanos del agresor manifestaron su incapacidad para encontrar una explicación lógica a lo sucedido. El hijo de la mujer le transmitió que no hubo un conflicto previo de gravedad que justificara tal reacción. "Me dice: 'Mirá, mamá, la verdad es que no sé. No podemos decirte qué puede haber sido tan grave'", explicó la mujer sobre el sentir de los adolescentes.
"Me llama y me dice: ‘Sí, mamá, nos estamos yendo de la escuela, es un caos, pero estoy bien’", recordó sobre el momento en que finalmente logró comunicarse con su hijo. Actualmente, la justicia trabaja para determinar las responsabilidades legales de los adultos responsables del resguardo del arma y las motivaciones del menor.