La histórica fábrica de neumáticos Fate se convirtió este martes en el epicentro de un conflicto laboral de alto voltaje. La empresa anunció el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y confirmó el despido de sus 920 trabajadores, poniendo fin a más de ocho décadas de producción ininterrumpida en la Argentina.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría. Los operarios que se presentaron a cumplir su turno esta mañana se encontraron con un cartel en la puerta que informaba el cese total de actividades. Sin aviso previo ni negociación, la compañía dejó a casi un millar de familias en la calle y encendió todas las alarmas en el sector gremial.
Resistencia puertas adentro
Fuentes sindicales confirmaron que, en el interior de la planta, permanecen trabajadores y al menos un delegado con la firme determinación de resistir la medida. El grupo evalúa no abandonar el establecimiento y no descarta tomar la fábrica como forma de presión para forzar una instancia de diálogo.
"Nos enteramos por un papel pegado en la entrada. Así no se trata a los trabajadores", expresó uno de los empleados en comunicación con medios locales, en un clima de fuerte tensión e incertidumbre. Mientras tanto, en los alrededores de la planta comenzaron a concentrarse familiares y otros operarios que se suman a la protesta espontánea.
Un cierre que sacude la industria nacional
El cierre de Fate no es un hecho menor. Se trata de una de las principales productoras de neumáticos del país, con una historia que se remonta a la década de 1940. La decisión deja paralizada una planta clave para el abastecimiento local y abre un conflicto laboral de enormes proporciones, tanto por la cantidad de despidos como por la forma abrupta en que se ejecutó la medida.
Por el momento, no hubo comunicaciones oficiales por parte de la empresa más allá del escueto cartel, ni se conocen los motivos precisos que llevaron a la determinación. En el plano gremial, las primeras conversaciones informales comenzaron a desarrollarse en un clima enrarecido, mientras la posibilidad de una toma de la fábrica gana fuerza entre los operarios.
El conflicto promete escalar en las próximas horas, con la mirada puesta en el Ministerio de Trabajo y en la reacción de las cámaras empresariales del sector.